Un inicio de año complejo para la economía local
La economía chilena cerró el primer trimestre con un desempeño inferior a las proyecciones iniciales. Según el último Informe de Cuentas Nacionales publicado por el Banco Central, la actividad económica cayó un 0,5% entre enero y marzo al compararse con el mismo lapso del año anterior, cifra que se ubica por debajo del 0,3% que se había estimado tras el último reporte del Imacec.
Este resultado negativo fue impulsado principalmente por el comercio exterior, que registró una baja en las exportaciones y un incremento en las importaciones. Por otro lado, la demanda interna logró crecer un 2,1%, respaldada por un mayor consumo de los hogares y una inversión marcada por la formación bruta de capital fijo.
Sectores bajo presión y puntos de alza
El retroceso del PIB fue incidido mayormente por las actividades agropecuario-silvícola y minería. El sector agropecuario cayó un 5,4% debido a una menor producción frutícola, mientras que la pesca sufrió una contracción del 18,6% por menores desembarques. En minería, la caída fue del 3,1%, afectada por las bajas leyes del mineral, factores climáticos y mantenciones, aunque el litio, oro y plata mostraron señales positivas.
En contraste, la actividad de los servicios, especialmente los personales, destacó al alza. El consumo de los hogares creció un 2,5%, con énfasis en salud, transporte, restaurantes, hoteles y turismo. Asimismo, el consumo del Gobierno aumentó un 3% gracias a un mayor gasto en salud.
Inversión y comercio exterior
La inversión total creció levemente un 0,6%. La formación bruta de capital fijo subió un 3,2%, destacando un alza de 10,1% en maquinaria y equipo, impulsada por compras de tecnología y transporte. No obstante, el sector construcción cayó un 0,9% debido a una menor edificación.
En comercio exterior, las exportaciones de bienes y servicios retrocedieron un 4,9%, golpeadas por los envíos de cobre y frutas, aunque parcialmente compensadas por la industria alimentaria y química. Las importaciones subieron un 2%, concentrándose en equipos electrónicos, transporte y petróleo crudo. Finalmente, el ahorro bruto total alcanzó el 22,5% del PIB en términos nominales, reflejando un superávit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos.