El recuerdo imborrable de una jugada histórica
Mauricio Cataldo, a sus 47 años, permanece en la memoria colectiva del fútbol chileno. Su nombre quedó marcado por aquel golazo de rabona que anotó ante Johnny Herrera en los playoffs del Torneo de Apertura 2003, instancia donde la Universidad de Concepción logró eliminar a Universidad de Chile mediante el recordado gol de oro. Sin embargo, su realidad actual dista mucho de los focos profesionales.
La lucha contra la muerte
El pasado 2 de octubre, el exmediocampista enfrentó el episodio más complejo de su vida tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) y un infarto al corazón. Cataldo relató a Las Últimas Noticias la crudeza de su estado: «Se me durmió el brazo derecho y me vino un dolor acá atrás en la cabeza, que nunca había sentido. Fue lo peor que he vivido, incluso más penca que esos días en que andaba bebiendo alcohol».
Tras ser trasladado por su madre, Verónica, y un sobrino al Hospital Padre Hurtado y posteriormente al Sótero del Río, el exfutbolista logró estabilizarse, aunque no sin secuelas emocionales. «Había días en que le pedí al Señor que me llevara, porque era una cosa terrible. La verdad es que ya no daba más y como que el enemigo me tiraba para llevarme», confesó sobre su proceso de recuperación, el cual sigue sin una causa médica clara para el ACV.
Una nueva vida dedicada al comercio
Ante la falta de ayuda externa para cubrir los constantes gastos médicos, Cataldo ha debido reinventarse para subsistir. Hoy, su sustento depende de la venta informal: «Sólo vivo de lo que vendo. Ropa, zapatillas, porotos y longanizas, cualquier cosa que pillo la compro barata para después revenderla. También vendo perfumes y hasta ollas». El exjugador, que también defendió los colores de Audax Italiano, busca ofertas constantemente para poder financiar su tratamiento.
El retorno a las canchas
Pese a las advertencias médicas y el temor persistente por su salud, el exjugador decidió volver a jugar hace pocas semanas. Actualmente, participa en la Liga Amigos del Fútbol de Peñalolén vistiendo la camiseta del Barcelona. «No le miento, ando como espirituado, pero igual quise jugar. En la cancha todo se me olvida, ya he hecho dos goles», comentó sobre su regreso a la actividad física, que complementa con bicicleta y pesas en un gimnasio de la Municipalidad de La Granja.
Sobre el futuro y su característico estilo, el exjugador mantiene la prudencia. «Estoy tomando como cuatro pastillas y con miedo a que me vaya a venir algo. ¿La rabona? La sigo haciendo, pero poco, porque la gente igual se enoja. A los cabros si le tiras una rabona se vuelven locos y te quieren sacar la cresta después», concluyó.