“Me vine bien a la vida”: Akari, la luchadora chilena que triunfa en Japón

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Con solo 23 años, Benita Elgueta Saldias, reconocida en el ring como Akari, emprendió su viaje a Japón en diciembre de 2018. Desde su llegada, la luchadora chilena ha consolidado una destacada trayectoria en el circuito japonés, mostrando el arte del Puroresu.

Su pasión por la lucha libre se encendió en su adolescencia, durante una función en San Antonio. Aquella experiencia la impulsó a perseguir su sueño, el cual se concretó ocho años más tarde al tomar un vuelo con destino a Tokio.

Actualmente, Elgueta reside en el barrio de Kameari, una zona de Tokio que se distingue por su autenticidad y su vida barrial, alejada de los circuitos turísticos y el lujo ostentoso. En conversación con BioBioChile, la atleta describe este lugar como un punto de encuentro entre lo moderno y lo tradicional.

“Es cool, es supertranqui, aquí hay de todo. De hecho, estoy a 10 minutos de un mall. Y al lado del mall, tengo un templo, entonces cruzas los dos mundos en un paso”, describe emocionada la luchadora.

Akari recuerda su llegada al país nipón como un acto de valentía, sin tener un lugar concreto donde quedarse. Su viaje se gestó a través de mensajes de Facebook con Comando Bolshoi, una leyenda de la lucha libre japonesa que administraba un dojo.

A pesar de no hablar japonés ni inglés al momento de su viaje, su determinación la llevó a embarcarse en esta aventura. Tras una escala en Estados Unidos, Bolshoi, sorprendida, le preguntó si realmente venía, a lo que Benita respondió con firmeza: “Nunca fue mentira”.

El primer día, la chilena se alojó en un hotel para, al día siguiente, dirigirse al dojo de Bolshoi. En ese momento, Elgueta confiesa que nunca imaginó la magnitud de su permanencia en Japón ni que se quedaría a vivir allí, pero el destino la llevó a afianzarse.

El próximo 11 de agosto, Akari participará en un importante evento de Puroresu en el Korakuen Hall. Su capacidad de adaptación y resiliencia le permitió soportar los rigurosos entrenamientos y establecerse tanto profesionalmente como en su nuevo hogar.

Los inicios fueron desafiantes, comenzando por dormir en un cuarto con un sofá cama. Sin embargo, su motivación por aprender el arte del Puroresu fue mayor que cualquier escollo. A los pocos días de su llegada, tuvo su primera presentación en el Korakuen Hall, un emblemático recinto deportivo en Tokio.

Después de conocer a sus nuevas compañeras, Benita supo que su lugar estaba en Japón y se mudó al dojo, un edificio de cuatro pisos. Comando Bolshoi le reveló que nunca creyó en su llegada, asombrada de que alguien de tan lejos quisiera aprender con ella.

En este nuevo camino, Benita fue acogida por sus colegas, quienes le brindaron apoyo y la acompañaron en su travesía. La luchadora destaca la importancia del respeto y la confianza en la interacción con los japoneses, explicando que se valora enormemente el esfuerzo de un extranjero por aprender el idioma.

Para la luchadora, hablar japonés es clave para romper las barreras culturales y forjar amistades profundas. En la sociedad japonesa, su profesión es vista con la misma admiración que la de un doctor o un abogado, algo impensable en Chile, lo que evidencia la disciplina y el estatus asociado a esta práctica.

Elgueta también señala la rigidez del pensamiento japonés residente, que prioriza la seguridad y la tradición por sobre la improvisación. A diferencia de la mentalidad latina, más orientada a la resolución creativa de problemas, el japonés valora la perfección y el estatus, enfrentando el despido como un deshonor profundo.

Finalmente, Akari observa la marcada jerarquía en el mundo del Puroresu y en el ámbito laboral japonés. A pesar de haber debutado en 2019, notando cómo las luchadoras de su mismo año se tratan con igualdad, la cultura japonesa se mantiene en su esencia, desafiando las ideas de cambio que pueda traer un extranjero.

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