La Universidad Católica consiguió una hazaña deportiva al derrotar a Boca Juniors en el estadio La Bombonera, logrando así su histórica clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. Sin embargo, la definición del Grupo D se vio opacada por un grave episodio de discriminación ocurrido en las tribunas del recinto de la calle Brandsen.
Mientras el conjunto cruzado se preparaba para enfrentar a los xeneizes, desde diversos sectores del estadio se entonó un cántico xenófobo contra los chilenos. El mensaje fue claro y contundente, generando un fuerte rechazo en la opinión pública:
Solo le pido a Dios, que se mueran todos los chilenos. Soy bostero y de Argentina, no se olvida la traición a Las Malvinas.
El triunfo de la UC representó un golpe duro para el equipo argentino, que llegaba a esta última fecha con la obligación de sumar puntos para avanzar en el torneo continental, uno de sus máximos objetivos. No obstante, la reacción de una parte de la hinchada local cruzó límites éticos que ahora podrían derivar en consecuencias legales y deportivas.
Posibles sanciones de la Conmebol
Este incidente no pasará desapercibido para la Conmebol, entidad que contempla normativas estrictas contra la discriminación y actos xenófobos en espectáculos deportivos. La situación es especialmente delicada para el club argentino, ya que el equipo de La Ribera ya arrastraba sanciones previas debido a episodios de racismo registrados durante el cruce ante Cruzeiro, disputado en Brasil.
¿Qué medidas tomará el ente rector del fútbol sudamericano ante la reincidencia? Por ahora, la clasificación cruzada celebra un hito deportivo, mientras se mantiene la incertidumbre sobre si el comportamiento de la parcialidad local traerá castigos severos que afecten la continuidad de Boca Juniors en el certamen internacional.