A escasas semanas de que se realice la primera Cuenta Pública, la idea de un cambio de gabinete ha comenzado a instalarse con fuerza en el Congreso. Tras dos meses de gestión de la administración del presidente Kast, diversas polémicas han puesto en jaque a varios ministerios, generando inquietud entre legisladores de distintos sectores políticos que exigen mejores resultados y mayor rigor.
El desgaste en ministerios clave
Dentro del oficialismo, la postura oficial mantiene que la facultad exclusiva de remover ministros pertenece al Presidente. Sin embargo, existe una señal de alerta clara: hay carteras donde, a juicio de los parlamentarios, los márgenes de error se han agotado. La senadora de Renovación Nacional (RN), María José Gatina, fue enfática al señalar:
Desconozco si el presidente quiere hacer enroques ministeriales, pero lo que sí tengo muy claro es que ya han pasado dos meses desde que asumió esta administración y hay carteras donde ya no puede haber errores, no puede haber equivocaciones.
Las críticas se han concentrado principalmente en dos áreas críticas: Seguridad y Ciencia. En el primer caso, la ministra Trinidad Steinert enfrenta una interpelación debido a la percepción de una falta de hoja de ruta clara en la gestión del sector. Por otro lado, la titular de Ciencia, Ximena Lincolao, ha protagonizado tres hitos negativos: reuniones con Google y Meta que no habrían sido ingresadas a la ley de lobby, la salida de Rafael Araos de la Subsecretaría denunciando despidos masivos y la falta de declaración de tres sociedades.
La postura de la coalición y la oposición
Tras el comité político ampliado, el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, evitó polemizar, indicando que el mandatario evalúa permanentemente a sus equipos y que no corresponde al Congreso sugerir nombres. En la misma línea, el senador Rodolfo Carter descartó sumarse al «festival de nombres» y reafirmó su respaldo a la autoridad presidencial, señalando que nunca cuestionará al gabinete, incluyendo a la ministra Steinert.
En contraste, la diputada Ximena Ossandón (RN) instó al jefe de Estado a romper la tradición de esperar plazos largos para ajustar el equipo. Según la parlamentaria, el Presidente debe mantener la libertad de realizar cambios cuando lo considere necesario, priorizando la gestión sobre los tiempos políticos convencionales. Desde la oposición, el tono fue más confrontacional. El diputado independiente-PPD, Jaime Araya, calificó la administración actual como una “estafa electoral” y exigió que el gobierno deje de utilizar el tema de la seguridad para enfocarse en la presentación de un plan concreto.
Aunque las opiniones respecto a la urgencia de estas modificaciones son variadas, existe un consenso transversal en el Legislativo: la decisión final reside exclusivamente en el Presidente de la República. El futuro de los secretarios de Estado sigue en suspenso mientras se acerca la fecha clave del balance anual del Gobierno.