En el panorama regional de 2026, la competencia por la inversión de capitales entre Chile y Perú se ha intensificado, convirtiéndose en el eje de la estrategia económica sudamericana. Mientras Chile refuerza su imagen de bajo riesgo, Perú enfrenta el desafío de acelerar su ejecución para capitalizar un entorno internacional que, pese a ser favorable, no ha logrado aprovechar en su totalidad.
La encrucijada peruana: potencial versus ejecución
El CEO del Banco de Crédito del Perú (BCP), Diego Cavero, proyecta que el PBI peruano crecerá un 3,2% este año, apoyado principalmente por el consumo interno. No obstante, el ejecutivo advirtió que los elevados precios de los minerales permitirían un desempeño superior si no fuera por los cuellos de botella existentes.
Los grandes proyectos en cartera son espectaculares, pero muchos están ‘por salir’ desde hace mucho tiempo y no terminan de activarse en la práctica. Al mismo tiempo, Chile y Argentina están jalando esa inversión.
La situación es elocuente: la cartera minera peruana suma 65 iniciativas valoradas en 63.005 millones de dólares, pero más de 40 no cuentan con fecha de inicio. Como ejemplo de la pérdida de competitividad, la empresa Teck decidió priorizar sus inversiones en territorio chileno por sobre el mercado peruano. Además, la inversión privada actual se mantiene debajo del 16% de incremento registrado en 2012.
Para Carlos Neuhaus, presidente de la Asociación de Centros Comerciales del Perú, la burocracia y la corrupción son los principales frenos. Por su parte, el exministro Juan Carlos Mathews propone implementar una ley de zonas económicas especiales privadas para captar empresas brasileñas, aprovechando los tratados comerciales con Asia y el potencial logístico del puerto de Chancay.
Chile y la solidez ante el riesgo regional
A diferencia de sus pares, Chile destaca por su estabilidad y el costo de su deuda. Un informe del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana indica que el país mantiene un perfil de riesgo bajo. Este escenario contrasta drásticamente con Colombia, que ha pasado de ser una economía de riesgo intermedio a la más riesgosa de la región, viendo caer su inversión del 23,4% del PIB en 2015 al 15,2% proyectado para 2025.
Nuevos competidores y la apuesta tecnológica
El mapa regional se complejiza con la irrupción de Bolivia, que bajo el mandato del ministro Marco Antonio Calderón de la Barca, prepara una reforma para garantizar la invariabilidad impositiva por 20 años en el sector minero. Actualmente, el 78,8% de las exportaciones bolivianas provienen de la minería, logrando un saldo comercial positivo de 377 millones de dólares en enero de 2026.
En el sector telecomunicaciones, Entel lidera la inversión con un plan de 650 millones de dólares. La compañía destinará el 66% a Chile y el 34% a Perú. Según su CEO, Antonio Büchi, el foco es el despliegue del 5G y la fibra óptica. En Perú, Entel ya cuenta con 1,7 millones de clientes conectados a la banda de 3.500 MHz y recientemente selló un acuerdo con Wi-Net Telecom para ampliar su red de banda ancha a 3,1 millones de hogares. La gran incógnita sigue siendo si la agilidad normativa chilena y la apertura boliviana lograrán superar el estancamiento estructural que Perú intenta, por ahora, revertir.