Situación del transporte público en Chile
Ante las crecientes quejas de los usuarios sobre esperas prolongadas y buses saturados, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, descartó de plano que exista una crisis de frecuencia. El secretario de Estado fue enfático en señalar que no se han modificado ni los recorridos, ni los horarios, ni la oferta de buses en Santiago y regiones.
En declaraciones a T13 Finde, el titular de la cartera explicó que los problemas reportados por los pasajeros podrían responder a situaciones ajenas a la gestión del sistema. Según de Grange, los retrasos y la acumulación de personas se deben a factores externos, tales como procesos de evacuación, desmayos en estaciones o fallas técnicas en las escaleras mecánicas.
Impacto marginal del alza en combustibles
Uno de los puntos clave analizados fue si el incremento en los precios de los combustibles ha provocado una migración masiva desde el automóvil particular hacia el transporte público. Al respecto, el ministro aseguró que, tras aplicar técnicas estadísticas precisas, el traspaso de usuarios fue inferior al 1% tanto en buses como en Metro.
«El efecto del precio del petróleo sobre la reducción en el uso del automóvil fue muy marginal y lo mismo sobre el aumento del uso del transporte público también fue muy pequeño», detalló la autoridad. Por tanto, el alza de precios no explicaría, según el análisis ministerial, el aumento de la demanda en el sistema de transporte actual.
Precisiones técnicas sobre buses y recorridos
De Grange aprovechó la instancia para aclarar cambios operativos específicos durante la noche. El ministro precisó que algunos buses oruga están siendo reemplazados por máquinas de 12 metros, una medida que, a su juicio, no afecta la calidad del servicio, ya que la frecuencia se mantiene inalterada.
Finalmente, el jefe de la cartera fue crítico respecto a la implementación de buses de dos pisos en la capital. Argumentó que este tipo de vehículos son más lentos debido a que los pasajeros tardan más tiempo en subir al segundo nivel, provocando mayores tiempos de detención en cada paradero y dificultades para circular libremente por todas las calles de la ciudad.