El reciente bombardeo de Rusia contra un edificio residencial en Kiev, la capital de Ucrania, ha dejado un trágico saldo de 24 personas fallecidas, entre las cuales se encuentran tres niñas de 12, 15 y 17 años. Tras la conclusión de las labores de rescate este viernes, las autoridades confirmaron que el ataque también provocó 50 personas heridas, de las cuales 26 permanecen en estado grave.
De acuerdo con información reportada por el diario El País, este ataque se enmarca en una agresiva ofensiva de Moscú iniciada entre el martes y el jueves. Durante este periodo de 24 horas, cientos de drones —superando los 1.200 en total— fueron lanzados sobre la retaguardia ucraniana, centrando el objetivo en la infraestructura de la red eléctrica nacional.
Intercambio de prisioneros en medio de la escalada
Pese a la intensidad de los combates, la jornada de este viernes estuvo marcada por un hito diplomático: el intercambio de cerca de 205 prisioneros, consolidándose como uno de los canjes más significativos desde el inicio del conflicto. Esta acción ocurre tras una breve tregua observada entre el 8 y el 12 de mayo, motivada por la conmemoración del Día de la Victoria, la cual precedió a esta reactivación del conflicto a gran escala.
Por su parte, la Fuerza Aérea de Ucrania detalló en su parte diario que, durante la noche del jueves y la madrugada del viernes, sus defensas aéreas lograron neutralizar 130 drones de larga distancia y un misil ruso. En ese lapso, Rusia desplegó un total de 141 drones y seis misiles contra territorio ucraniano.
Según el informe militar, de los seis misiles disparados, cinco no fueron interceptados, aunque las autoridades señalaron que no alcanzaron objetivos precisos. Asimismo, se reportó el impacto de siete drones en seis localizaciones distintas que no fueron especificadas. ¿Logrará el reciente intercambio de prisioneros abrir una ventana de diálogo permanente o continuará la escalada de ataques sobre la red eléctrica ucraniana en las próximas semanas?