En un movimiento diplomático clave, Irán ha decidido descartar temporalmente la propuesta presentada por Rusia, la cual sugería trasladar el uranio enriquecido iraní a territorio ruso. Esta iniciativa buscaba actuar como un mecanismo de custodia para destrabar las tensas negociaciones con Estados Unidos, pero el gobierno persa prefirió congelar la idea por ahora.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, aclaró la postura oficial durante la reunión de cancilleres de los BRICS, celebrada en Nueva Delhi, India. Según reportó la agencia TASS, el canciller indicó que, ante el actual punto muerto en las conversaciones con Washington, resulta prematuro evaluar esta medida como una solución inmediata.
Llegamos a la conclusión, dado que es un tema difícil y que estamos en casi un punto muerto en este asunto en particular, de posponer esto para etapas posteriores de la negociación. Cuando lleguemos a esa etapa, obviamente, tendremos más consultas con Rusia y veremos si su oferta puede ayudar.
A pesar del rechazo momentáneo, Araqchí expresó su agradecimiento hacia Moscú por su disposición a colaborar. En el mismo espacio, el representante iraní reafirmó la naturaleza pacífica de su desarrollo atómico, sentenciando: “Irán nunca ha querido un arma nuclear”. El ministro reiteró que su país insiste en que su programa nuclear es estrictamente pacífico, una declaración que ha repetido en múltiples instancias internacionales.
Contexto de la tensión nuclear
El desarrollo del programa nuclear iraní continúa siendo un epicentro de conflicto en las negociaciones mediadas por Pakistán para resolver la guerra que inició el 28 de febrero. Actualmente, las partes atraviesan un estado de alto el fuego descrito por el propio ministro como “muy inestable”. Araqchí advirtió que la situación es crítica: o se opta por la diplomacia en la mesa de conversaciones, o existe el riesgo inminente de regresar al campo de batalla.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha insistido en que su propuesta sigue sobre la mesa. Recordando el precedente de 2015, cuando se implementó un esquema similar, Putin defendió la oferta como una garantía para que Irán mantenga su material en un “país amistoso”. Por ahora, el futuro del acuerdo pende de la voluntad de las partes involucradas, dejando en el aire la pregunta de si el camino de la diplomacia será el elegido por Estados Unidos o si la guerra volverá a escalar en el corto plazo.