En una cumbre marcada por la diplomacia, el presidente chino Xi Jinping recibió a Donald Trump en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. El mandatario chino instó a Estados Unidos a dejar de lado la rivalidad, subrayando que deben ser “socios y no rivales” para alcanzar el éxito y la prosperidad común en esta nueva era de relaciones internacionales.
El encuentro, el primero en nueve años desde la visita de 2017, destacó por un tono conciliador. Xi Jinping enfatizó ante su homólogo que los “intereses comunes de China y EE. UU. superan sus diferencias”. Durante la ceremonia, el líder chino aprovechó para felicitar a Trump por el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Una delegación de alto perfil y objetivos económicos
Por su parte, el presidente Donald Trump, quien estuvo acompañado por figuras clave como el secretario de Estado Marco Rubio, el embajador David Perdue, el jefe del Pentágono Pete Hegseth y líderes empresariales de la talla de Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla) y Jensen Huang (Nvidia), calificó a Xi como un “gran líder”.
“Tenemos una relación fantástica. Nos llevamos bien. Cuando hemos tenido dificultades, las hemos resuelto. Tú me llamas; yo te llamo. Y cuando teníamos un problema, lo resolvíamos muy rápido y por eso vamos a tener un fantástico futuro juntos”
El mandatario estadounidense, quien calificó la recepción como un “honor como pocas veces se han visto”, destacó la presencia de niños que ondearon banderas de ambos países. Trump, fiel a su estilo, vaticinó que esta será probablemente la “mayor cumbre de la historia”, poniendo el foco en los lazos empresariales presentes en su comitiva.
El protocolo en la Plaza de Tiananmen
La agenda comenzó puntualmente a las 10:01 hora local. Tras una recepción con honores militares, ambos líderes intercambiaron saludos antes de ingresar al edificio. En la comitiva china estuvieron presentes figuras de peso como Cai Qi, miembro del Comité Permanente del Politburó del PCCh, el canciller Wang Yi y el ministro de Comercio, Wang Wentao.
Mientras el mundo observa con atención cómo se reconfigura la relación entre las dos potencias económicas más grandes del globo, la pregunta que persiste es si este acercamiento se traducirá en acuerdos comerciales concretos o si las tensiones estructurales volverán a aflorar tras la retórica de la cumbre. El tiempo dirá si este “futuro fantástico” prometido por Trump resistirá las presiones geopolíticas actuales.