La salida de Leonardo Ramos de la dirección técnica de UdeC ha generado un fuerte impacto en el fútbol nacional. El entrenador, quien estuvo apenas 48 días en la Octava Región, presentó su renuncia indeclinable alegando “problemas personales”, una decisión que se concretó justo cuando fue oficializado como nuevo estratega de Danubio en Uruguay.
El paso de Ramos por el cuadro penquista estuvo marcado por la irregularidad. Bajo su mando, el equipo registró un balance de una victoria, un empate y cinco derrotas. Tras su partida, el club oficializó que el histórico Ricardo Viveros asumirá el puesto como director técnico interino para liderar los próximos desafíos del Campanil.
La polémica llegada a Danubio
El escenario para el elenco penquista se complicó, recordando que anteriormente ya habían sufrido la abrupta marcha de Juan Cruz Real. La directiva confirmó que la desvinculación de Ramos fue por “expresa voluntad” del entrenador, quien rápidamente se integró a Danubio, club donde es considerado ídolo y donde vivirá su tercer ciclo tras haber sido campeón del Torneo Uruguayo en 2013.
Ante las críticas de los hinchas por la rapidez de su salida, el adiestrador utilizó sus redes sociales para intentar cerrar la controversia. A través de un mensaje público, Ramos pidió disculpas a la institución y aclaró los motivos detrás de su retorno a tierras charrúas:
Les mando un gran abrazo, perdón. Fue una decisión más personal por un tema familiar, el club no tuvo absolutamente nada que ver, fue decisión mía y espero que al club le vaya bien.
Actualmente, la Universidad de Concepción se encuentra en un proceso de reestructuración con Ricardo Viveros al mando de los entrenamientos. La gran interrogante que queda en la Octava Región es cómo el plantel logrará revertir el mal registro estadístico del último ciclo y si la directiva buscará un estratega definitivo tras la salida de Ramos.