Estatua de oro de Donald Trump desata polémica por idolatría en EE.UU.

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Una gigantesca estatua de oro que representa al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido instalada recientemente en su campo de golf ubicado en Doral, Florida. La estructura, que rápidamente ha captado la atención mediática y digital, ha generado intensas críticas dentro de la comunidad cristiana, donde diversos sectores han comparado el monumento con el episodio bíblico del “becerro de oro” descrito en el capítulo 4 del libro de Éxodo. En aquel relato, el pueblo de Israel es reprendido por venerar una figura idolátrica, contraviniendo los Diez Mandamientos entregados por Moisés.

Ante la ola de cuestionamientos, el televangelista Mark Burns, figura prominente del movimiento Pastores por Trump y aliado cercano del exmandatario, utilizó su perfil en la red social X para defender la instalación y desmarcarse de las acusaciones de idolatría. “Permítanme decirlo claramente: esto no es un becerro de oro”, sentenció el religioso, quien además lideró la ceremonia oficial de inauguración.

Defensa de la estatua y simbolismo político

Durante su intervención, Mark Burns intentó separar el acto de homenaje de cualquier connotación espiritual:

“Adoramos al Señor Jesucristo, y a Él solamente. Esta estatua no trata sobre la adoración. Trata sobre el honor. Es una celebración de la vida y un poderoso símbolo de resiliencia, libertad, patriotismo, coraje y la voluntad de seguir luchando por los Estados Unidos”.

La imponente pieza cuenta con seis metros y medio de altura. Aunque está fabricada principalmente de bronce, se encuentra bañada en oro y muestra a Donald Trump con el puño en alto. Este gesto ha sido interpretado como una referencia directa a la reacción del republicano tras haber sido rozado por una bala durante el intento de asesinato registrado en junio de 2024. El viernes pasado, Burns reiteró su sorpresa ante las comparaciones, enfatizando que la obra fue posible gracias al aporte de más de 6.000 patriotas.

Controversias financieras tras la inauguración

Además de la tensión religiosa, la obra enfrenta cuestionamientos sobre su financiamiento. Según reportes de The Daily Beast, el capital provino de un colectivo de inversores que buscaban promocionar la criptomoneda $PATRIOT. Por su parte, el escultor a cargo de la creación, Alan Cottrill, reveló detalles sobre el proceso de pago. El artista afirmó que, tras meses de espera, finalmente recibió el monto de 300.000 dólares hace solo dos semanas.

“Al día siguiente instalé la estatua en Florida”, explicó Cottrill, quien además confirmó que no recibió una invitación formal para participar en la ceremonia de inauguración. A medida que las imágenes de la estatua siguen circulando en redes sociales, el debate sobre el límite entre el culto a la personalidad y la libertad de expresión política continúa abierto, mientras los detractores mantienen el foco sobre las implicancias éticas y religiosas del polémico monumento.

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