La expectación crece en torno a la reanudación de la búsqueda de un presunto tesoro de Juan Fernández, luego de un reciente fallo de la Corte Suprema. Este valioso botín, que se especula oculto en la isla Robinson Crusoe, podría alcanzar un valor de hasta $US 40 mil millones, prometiendo una importante ganancia para el Estado chileno de ser encontrado.
La historia de esta ambiciosa expedición se remonta a fines del siglo XX. Fue en 1998 cuando el neerlandés Bernard Keiser, radicado en Estados Unidos, llegó a Chile con el firme propósito de localizar el tesoro de origen español, escondido durante el siglo XVIII.
Un botín de incalculable valor
Según los relatos históricos, el tesoro consistiría en mil barriles de monedas de oro, joyas y piedras preciosas. Tras la resolución de la Corte Suprema, la posibilidad de seguir adelante con esta búsqueda se reactiva con una clara condición: el Estado chileno recibiría un 75% del monto total, avaluado en una cifra que oscila entre los 20 mil y los 40 mil millones de dólares. Si todo avanza según lo previsto, la búsqueda podría retomarse en octubre de este año.
Zona delimitada por experto
En una entrevista con el matinal de Mega, Jaime Solari, asesor del empresario Bernard Keiser, entregó detalles cruciales sobre el avance de la expedición. Solari afirmó que Keiser “ha hecho 15 o 17 campañas ahí y ha logrado acotar el lugar específico donde piensa que está el tesoro”.
La teoría de Solari sugiere que el valioso botín estaría oculto en una caverna subterránea, situada a unos 150 metros del mar en la Isla Robinson Crusoe. Esta hipótesis se vería reforzada por supuestas cartas antiguas del capitán inglés Cornelius Webb, quien, según los escritos, habría sido el descubridor original del tesoro.
“Habla de 800 barriles de oro, montón de joyas y piedras preciosas”, detalló Solari, haciendo referencia a los documentos de Webb.
Búsqueda sin impacto ambiental mayor
Respecto a las preocupaciones sobre un posible impacto medioambiental en la zona tras el fallo de la Corte Suprema, Jaime Solari aclaró que la excavación se realizará de forma manual. “Va a excavarse manualmente, con pala, chuzos y con martillo neumático para romper las rocas más grandes”, aseguró Solari, buscando disipar dudas sobre daños a la flora y fauna local.