El quiebre definitivo del PDG con el Gobierno
El escenario político se tensó este miércoles cuando el Partido de la Gente (PDG) oficializó su ruptura con el Gobierno. La bancada justificó la decisión argumentando un incumplimiento sistemático en la palabra empeñada por parte del Ejecutivo respecto al proyecto de Reconstrucción Nacional.
La diputada Pamela Jiles lideró las críticas contra la administración, afirmando que el Ejecutivo «nos tiró la cadena». Según relató la parlamentaria en conversación con Radio 13c, ella misma le recriminó personalmente al ministro José García Ruminot que ya habían incumplido en tres ocasiones los plazos y horarios pactados para la entrega de un borrador clave, el cual el PDG esperaba testear antes de su presentación oficial.
Acusaciones de burla y falta de interés en la clase media
El diputado Fabián Ossandón reforzó la postura de su partido, denunciando que el borrador presentado no consideraba en absoluto las necesidades de la clase media. Jiles fue más allá al señalar que el Ejecutivo se ha dedicado a «burlarse» de ellos durante tres semanas, omitiendo sistemáticamente las medidas que el PDG buscaba incluir para favorecer a las familias chilenas.
En medio de este conflicto, la legisladora no guardó reservas al calificar el actuar gubernamental: «Es inexplicable. Aquí hay una operación política (…) Creo que probablemente es un problema psiquiátrico más que político», sentenció. Por su parte, Franco Parisi también aludió a la crisis, argumentando que el proyecto ni siquiera considera los intereses de la clase media.
Cruce de acusaciones en redes sociales
La tensión se trasladó a la plataforma X (Twitter), donde la parlamentaria respondió al timonel de la UDI, Guillermo Ramírez, quien intentó minimizar el hecho tratándolo de un «malentendido». Jiles fue tajante en su réplica:
«Ningún malentendido, Guillermo Ramírez, las peleas entre ministros, el despelote interno del gobierno, las maniobras dilatorias, las mentiras y engaños, la intervención maliciosa intentando pirquinear votos del PDG, la indolencia con el sufrimiento de la gente…no son imaginarios».
Paralelamente, José Antonio Kast intervino en la discusión cuestionando la eficiencia del gasto público en universidades, señalando que, aunque se realicen grandes estudios, estos no se traducen en mejoras tangibles para la empleabilidad de las personas.