En una tensa jornada desarrollada en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, vivió un complejo momento durante una actividad organizada en conjunto con la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Al momento de subir al escenario, el secretario de Estado fue recibido por una ola de abucheos y críticas provenientes de los asistentes.
La respuesta del titular de la cartera fue inmediata y frontal ante el descontento manifestado por el público. Lejos de ignorar las recriminaciones, el ministro emplazó directamente a los presentes en el recinto:
“Abucheen un poco más, si esto es lo que vienen a hacer, no vienen a escuchar”.
Undurraga aprovechó la instancia para acusar a los asistentes de actuar con total intolerancia, señalando que, en su opinión, los manifestantes preferían realizar una funa antes que mantener un diálogo constructivo. Este episodio en el GAM no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de incidentes que han afectado a distintos integrantes del Ejecutivo en actividades públicas recientes.
¿Una tendencia de funas contra autoridades?
El escenario político ha mostrado un aumento en la hostilidad hacia diversas figuras del Gobierno. Por ejemplo, en abril pasado, la ministra de Energía, Ximena Rincón, fue blanco de insultos durante la ceremonia de inauguración del año académico en la Universidad Técnica Federico Santa María.
A esto se suma el caso de la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, quien sufrió una agresión durante un evento académico en la Universidad Austral de Chile, ubicada en la Región de Los Ríos. Estos sucesos abren la interrogante sobre la seguridad de las autoridades en espacios universitarios y culturales, y si este tipo de interpelaciones se convertirá en la tónica de las apariciones públicas del gabinete en los próximos meses.