Pintura subacuática en Aysén: el inédito arte bajo el mar de Chile

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Un desafío artístico en la Patagonia

La Patagonia chilena es el escenario de una propuesta artística pionera en el país: «Aysén, paisaje secreto: buceo y exploración pictórica del territorio subacuático». Este proyecto, financiado mediante un Fondart Regional, introduce la pintura subacuática como una disciplina inédita en Chile, combinando el arte contemporáneo con la exploración territorial y la conciencia ecológica.

La iniciativa nació de la inquietud de César Coñuecar, instructor de buceo que buscó trasladar la creación pictórica al entorno submarino. Para ello, tomó como referencia las experiencias históricas del explorador Jacques Cousteau y del pintor submarino André Laban, logrando consolidar una propuesta que es, a la vez, una exploración estética y sensorial de los canales australes.

El proceso creativo bajo condiciones extremas

El artista Pablo Lema es el encargado de ejecutar las obras descendiendo varios metros bajo la superficie. Equipado con un traje de buceo, telas preparadas y espátulas, Lema se enfrenta a corrientes, cambios de luz y bajas temperaturas. «La idea surgió cuando César Coñuecar me planteó la posibilidad de pintar bajo el agua. Yo no tenía experiencia en buceo, pero la propuesta me pareció tan desafiante y atractiva que decidí aprender», relata el artista.

Lema subraya que este proceso es un trabajo colectivo. «Siempre debe existir el apoyo de un guía bajo el agua, encargado de la seguridad y del acompañamiento técnico y emocional. El medio subacuático puede ser hostil y desafiante para quien no tiene experiencia previa», explica. Para el creador, la pintura subacuática es una invitación a reflexionar sobre la conexión humana con el entorno natural y la intimidad de las zonas ocultas del paisaje.

Documentación, ecología y futuro del proyecto

El registro fotográfico y audiovisual del proyecto está a cargo de Diego Coñuecar, quien además es guardaparques del Parque Nacional Laguna San Rafael. Su labor permitió documentar la fauna bentónica, bosques de huiros y diversas formas de vida marina. «Mientras Pablo trabajaba, yo registraba el entorno. Ese diálogo entre arte y naturaleza fue alimentando el desarrollo visual y conceptual del proyecto», afirmó Diego Coñuecar.

El equipo enfatiza el valor de este arte como herramienta de sensibilización. Al respecto, Diego destaca que los fiordos de Aysén, pese a ser únicos en el mundo, enfrentan presiones por el cambio climático y la industria salmonera. Por su parte, el gestor César Coñuecar señala que la iniciativa tiene una vocación pedagógica: «La idea es que esta experiencia pueda itinerar por establecimientos educacionales y espacios culturales de todo Chile».

Actualmente, el proyecto ya ha exhibido sus resultados en Puerto Aysén y Coyhaique. Además, la iniciativa cuenta con un catálogo de edición limitada, que se distribuye de forma gratuita en actividades de difusión para fortalecer la circulación del arte contemporáneo regional y su estrecho vínculo con la conservación del ecosistema marino.

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