A diez días de haber sacudido el mundo del atletismo, el corredor keniata Sabastian Sawe todavía procesa lo ocurrido en Londres. Con un tiempo cronometrado de 1:59:30, el deportista se transformó en la primera persona en la historia en bajar las dos horas en una maratón, una gesta que ahora lo tiene analizando su potencial a futuro y asegurando que aún no ha tocado su techo.
Una hazaña que recorre el mundo
Tras regresar a su país, Sawe confesó en conversación con el diario español Marca que recién ahora está asimilando la magnitud de su logro. El atleta describió los últimos diez días como una verdadera locura tras cruzar la meta londinense, destacando recibimientos oficiales de alto nivel, incluyendo un saludo con cañones de agua al aterrizar en Kenia y una invitación personal del presidente a la Casa de Gobierno para un desayuno oficial.
Sobre la carrera, el maratonista admitió que no llegó a Londres con el objetivo explícito de bajar las dos horas, aunque sí confiaba en romper el récord mundial si las condiciones climáticas y del circuito eran las óptimas.
Fue casi al final, cuando miré el reloj. Ahí me di cuenta de que iba a bajar de las dos horas. Hasta entonces solo me concentraba en intentar ganar la carrera. Obviamente, un gran atleta y competidor como Yomif me empujó mucho.
¿Es posible romper la barrera de 1:59?
Más allá de la euforia por el récord, Sabastian Sawe mantiene una visión técnica y ambiciosa sobre su rendimiento físico. El keniata sostiene que, aunque en el alto rendimiento no existen garantías y todo depende de que las variables se alineen, sus sensaciones fueron claras al terminar el recorrido británico.
El deportista fue tajante al proyectar su futuro inmediato: «Físicamente sentí que aún me quedaban fuerzas en las piernas en Londres, así que sí, sin duda creo que podría correr más rápido. Incluso por debajo de 1:59:00». Con la confianza renovada y el respaldo de su reciente marca, el mundo del atletismo se pregunta ahora cuánto tiempo pasará hasta que Sawe intente desafiar nuevamente los límites de la fisiología humana en la alta competencia.