El IPSA, el principal indicador de la Bolsa de Santiago, cerró este mes con una caída marcada del 1,76%, situándose en los 10.716,13 puntos. Este desplome bursátil ocurre en una jornada donde el dólar mostró un comportamiento al alza, reflejando la incertidumbre que afecta a los mercados locales tras conocerse cifras económicas desalentadoras.
Impacto en acciones y consumo
La jornada bursátil estuvo marcada por el pesimismo, afectando especialmente al sector minorista. Entre las bajas más significativas destacan Ripley (-4,14%), Abc (-3,72%), Cencosud (-3,30%) y Cencomalls (-3,36%). El sector financiero también sufrió el golpe, con Itaú Chile retrocediendo un 3,80%. Por su parte, los papeles con mayores volúmenes de transacción, como SQM-B y Latam Airlines, terminaron con pérdidas de 1,30% y 2,99% respectivamente.
Contexto externo: Tensión en Medio Oriente
El pesimismo en los inversionistas también se explica por la volatilidad internacional. Los mercados globales siguen digiriendo las noticias provenientes de Medio Oriente, donde el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la puesta en marcha de la llamada “Operación Libertad”. El objetivo declarado es garantizar la salida segura de buques mercantes atrapados en el estrecho de Ormuz producto de la guerra en Irán.
Esta estrategia ha generado una respuesta negativa desde el régimen ayatolá, sumando más incertidumbre a los mercados. La situación escaló durante el día cuando el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos confirmó la intercepción de tres misiles crucero “procedentes de Irán” sobre sus aguas territoriales.
El lastre del Imacec
A nivel interno, las cifras del Banco Central complicaron aún más el panorama. El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de marzo registró una variación de -0,1%, acumulando ya tres meses consecutivos de contracción. Este resultado sigue a los registros de enero (-0,5%) y febrero (-0,3%).
Según la información preliminar entregada por el emisor, el retroceso fue explicado principalmente por la baja en la producción de bienes. Si bien el desempeño de los servicios y el comercio logró compensar parcialmente este desplome, permitiendo un alza en el indicador desestacionalizado de 0,3% mensual y anual, la tendencia general sigue preocupando a los analistas. ¿Logrará la economía chilena revertir esta racha negativa en los próximos meses o el impacto geopolítico impedirá una recuperación sostenida?