El hallazgo tras la desaparición
El caso del ciudadano estadounidense Nachum Israel Eber, de 51 años, ha sacudido a la opinión pública en Colombia y Estados Unidos. El miembro de la comunidad judía ortodoxa fue visto por última vez la noche del 21 de abril de 2026. Cámaras de seguridad captaron su salida de una vivienda en el norte de Bogotá a las 21:07 horas, iniciando una búsqueda que terminaría de forma trágica.
Al día siguiente, su cuerpo fue descubierto al interior de un armario abandonado en el barrio Britalia, ubicado en la localidad de Kennedy. Aunque inicialmente circularon versiones en redes sociales sobre un posible desmembramiento, la policía local descartó esta teoría, aclarando que si bien el cuerpo presentaba lesiones evidentes, no había sido desmembrado. Las diligencias actuales apuntan a una organización delictual que habría interceptado al rabino para sustraer sus pertenencias.
Un viaje marcado por la búsqueda de pareja
Según testimonios entregados por su amigo Yosef Matheron al medio The New York Post, el padre de cuatro hijos y abuelo había llegado a Sudamérica con la intención de encontrar una nueva compañera tras su divorcio. Eber había consultado previamente a distintas casamenteras en otros países antes de enfocarse en Colombia, país donde esperaba concretar un compromiso dentro de su comunidad religiosa.
En su paso por Barranquilla, el hombre contrajo matrimonio con una joven que, según se le informó, tenía 20 años. Sin embargo, la relación colapsó apenas unas semanas después cuando los suegros revelaron, según el entorno de Eber, que la mujer tenía en realidad 18 años. “La joven acabó rompiendo con él porque no se sentía preparada y sentía que era demasiado joven”, detalló Matheron.
Advertencias ignoradas y desenlace fatal
Pese a la ruptura ocurrida en enero, Nachum Israel Eber decidió permanecer en territorio colombiano, desoyendo las recomendaciones de regresar a Nueva York. Su círculo cercano manifestó preocupación debido a que el rabino adoptaba comportamientos en espacios públicos que lo exponían como un blanco fácil para la delincuencia local.
“Yo le decía: ‘Nachum, esto no es Nueva York’”, confesó Matheron, aludiendo a episodios anteriores de inseguridad que el hombre ya había experimentado durante sus desplazamientos. Pese a estas alertas, el día de su desaparición, Eber mantenía un semblante optimista respecto a sus planes futuros. Actualmente, las autoridades continúan revisando grabaciones de seguridad y testimonios para reconstruir la dinámica exacta del crimen y capturar a los responsables.