En medio de una compleja crisis de aprobación en las encuestas, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, reconoció este martes que el Ejecutivo ha incurrido en una serie de «desprolijidades» durante sus primeras semanas de administración. El secretario de Estado abordó el escenario en una entrevista con CNN Chile, en momentos donde mediciones como Cadem muestran un rápido deterioro del apoyo ciudadano, exhibiendo hoy un mayor rechazo que respaldo hacia el Gobierno.
Las causas del desplome según La Moneda
Al ser consultado sobre el vertiginoso descenso en los niveles de aprobación, Arrau apuntó directamente a variables externas como el complejo escenario económico internacional. El ministro enfatizó el impacto del alza en los costos energéticos, señalando que el encarecimiento global era una variable que, aunque posible, resultó ser «bastante inesperada».
Si hubiera sabido que el petróleo se iba a duplicar de costo… era algo que estaba dentro de las posibilidades. La verdad es que eso era bastante inesperado y yo creo que hay bastante de ese factor dentro de las encuestas, seguramente.
Pese a intentar atribuir parte del descontento a factores exógenos, el titular del MOP se vio forzado a responder por las responsabilidades propias del Ejecutivo. Ante la pregunta sobre si existen fallas en el mando, Arrau sostuvo que «la perfección no existe en este mundo» y que siempre existe margen para mejorar el trabajo diario.
Reconocimiento de errores y gestión comunicacional
El secretario de Estado admitió ante la audiencia que el Gobierno ha fallado en aspectos críticos de la ejecución y en la forma de transmitir sus mensajes. «Efectivamente, podríamos haber comunicado más, podríamos haber mejorado cosas. Ha habido, llamémoslo, desprolijidades», confesó el ministro.
A pesar de la autocrítica, el personero declinó profundizar en qué medidas específicas o casos concretos motivaron el mea culpa. Al ser presionado sobre los errores exactos, Arrau respondió tajante: «No voy a andar criticando cosas». En su defensa, recordó que, tras 45 días de gestión, la administración ha impulsado una «brutalidad de cosas», intentando matizar la percepción negativa de la ciudadanía.
Este reconocimiento por parte del gabinete marca un punto de inflexión en la postura oficial frente a las críticas. Queda por ver si el Gobierno logrará corregir el rumbo comunicacional y administrativo, o si el desgaste seguirá profundizándose en los próximos sondeos de opinión pública mientras intentan estabilizar su desgastada imagen política.