La revelación que marca el caso Matute
El caso Matute Johns ha vuelto a la primera línea de la opinión pública tras el estreno de la serie de Netflix Alguien tiene que saber. La producción, que narra la desaparición de Jorge Matute Johns ocurrida el 20 de noviembre de 1999 en la discoteca ‘La Cucaracha’ de Concepción, ha generado fuertes críticas de su madre, María Teresa Johns. Ella calificó la obra como una ‘basura’ y manifestó su profundo dolor ante los 27 años de lucha por obtener justicia y paz para su hijo.
Uno de los ejes más controvertidos de la serie es la figura del sacerdote, interpretado por el actor Gabriel Cañas. En la vida real, el exreligioso Andrés San Martín fue pieza clave en las diligencias judiciales. Según su declaración ante la justicia, el profesor Mario Quiroz, quien organizaba encuentros sobre el duelo, le habría entregado información inquietante sobre el paradero del joven universitario.
El testimonio clave sobre el ‘lanzamiento’ de Coke
San Martín relató que su contacto con Mario Quiroz ocurrió en un seminario donde este último lo abordó insistentemente.
‘Mientras alguien bajaba a la señora Johns hacia el auditórium, yo me quedé un rato con Quiroz. De repente me dice que Coke había sido lanzado. Me hace el movimiento de vaivén con las manos como demostrándome que lo habían lanzado, agregando que había sido cerca de donde yo vivía’
, señaló el exreligioso en su testimonio.
El excuria fue enfático en aclarar que esta revelación ocurrió en una conversación informal y no bajo secreto de confesión sacramental, desmintiendo versiones que circularon durante años. Posteriormente, tras la muerte de Quiroz, San Martín se vio enfrentado a una encrucijada ética que lo llevó a solicitar una dispensa a la Santa Sede.
El viaje a Roma y el giro de vida
Lejos de las especulaciones sobre un encubrimiento, San Martín detalló su gestión ante sus superiores. Indicó que, al recibir la información, derivó al sujeto al Padre Carlos Puentes para que fuera este quien escuchara los antecedentes. Según su versión, él siempre instó al confesante a entregar los detalles a las autoridades competentes sin él intervenir directamente en la revelación de datos confidenciales.
El otrora agustino finalmente obtuvo su dispensa de las obligaciones religiosas en 2007, cuatro años después de la liturgia realizada en la parroquia El Buen Pastor. Tras abandonar los hábitos, se casó y comenzó una nueva vida en la región del Maule, donde se desempeñó en la dirección de un establecimiento educacional. A pesar de la serie y el interés mediático, el caso de la desaparición de Jorge Matute sigue siendo una herida abierta en la memoria judicial de Chile.