La Asociación de Fútbol Amateur (ANFA) ha tomado una posición firme sobre el futuro de la Segunda División Profesional en Chile. Según el presidente de la ANFA, Justo Álvarez, la competición enfrenta serios problemas de viabilidad, y algunos de los dirigentes responsables de su creación «tienen Alzheimer» y se han olvidado de los hechos.
La raíz del problema se encuentra en la deuda de 34.000 millones de pesos que la ANFP (Asociación Nacional de Fútbol Profesional) tiene con WarnerMedia. Para aliviar esta carga, la ANFP ha propuesto traspasar los costos de la Segunda División a la ANFA. Sin embargo, Álvarez reconoce que muchos clubes de esta categoría le han solicitado regresar al amateurismo, ya que la competición profesional ha demostrado ser inviable.
Según Álvarez, la creación de la Segunda División Profesional fue impulsada por «algunos dirigentes del fútbol profesional» con el objetivo de «no dejar caer a Copiapó y a otros equipos que tenían deudas con Factor One, donde tenían participación». En otras palabras, la liga se habría creado para salvar a ciertos clubes en problemas financieros, sin considerar su sostenibilidad a largo plazo.
El presidente de la ANFA es categórico: «La Segunda División Profesional no tiene futuro, los clubes no seguirán endeudándose». Como solución, Álvarez sugiere que los equipos de esta categoría deberían jugar con planteles sub-23, lo que implicaría un retroceso al amateurismo.
La situación refleja la compleja realidad del fútbol chileno, donde las decisiones de los dirigentes parecen haber antepuesto intereses particulares a la salud a largo plazo de las competiciones. Ahora, la ANFA se ve en la posición de tener que asumir las consecuencias de estas acciones, lo que podría llevar a una reestructuración profunda del fútbol de ascenso en el país.