La región del Bío Bío enfrenta una alarmante realidad en torno a los incendios forestales, donde más de la mitad de estos siniestros son provocados de manera intencional. Según datos de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), el 55% de los incendios forestales registrados en la región son causados por la acción humana, una cifra que supera ampliamente el promedio nacional.
Alejandro Casagrande, presidente regional de Corma, señala que uno de cada dos incendios son provocados
, lo que representa un escenario sumamente preocupante. A pesar de que se ha registrado una reducción del 14% en el número total de incendios forestales, la alarmante tendencia de la intencionalidad ha puesto en alerta a las autoridades y expertos de la región.
Comunas más afectadas por la intencionalidad
Dentro de las comunas más afectadas por estos siniestros intencionales se encuentran Quilleco, Curanilahue y Hualqui, donde la intencionalidad alcanza un 83%. Esto significa que, en estas localidades, más de 8 de cada 10 incendios forestales son provocados deliberadamente.
Otra comuna que ha sido comúnmente afectada por estos incendios intencionales es Los Álamos, en la provincia de Arauco. De hecho, este sábado se registró un ataque a brigadistas que combatían un incendio en dicha localidad. Según Ramón Figueroa, subgerente de Prevención de Incendios de Arauco, la comuna de Los Álamos lleva 7 años de intencionalidad, siendo una de las que ha concentrado más incendios en el país.
Llamado a reforzar investigaciones y sanciones
Ante este preocupante escenario, Alejandro Casagrande, presidente regional de Corma, hizo un llamado a las autoridades a redoblar esfuerzos para fortalecer las investigaciones y perseguir penalmente a los responsables de estos actos. Asimismo, destacó la necesidad de contar con una normativa legal que permita minimizar la ocurrencia de incendios intencionales, entregando herramientas más efectivas a fiscales y policías para actuar con rapidez y eficacia.
La lucha contra los incendios forestales intencionales se ha convertido en una prioridad urgente para la región del Bío Bío, donde se requiere una acción coordinada entre las autoridades, las comunidades y los expertos forestales para frenar esta alarmante tendencia y proteger los valiosos ecosistemas de la zona.