El Fenómeno de El Niño provoca graves consecuencias en la agricultura de la región de Los Ríos. Daños en cultivos, retrasos en las siembras y la muerte de animales son parte de los perjuicios que impactan a diversos sectores agrícolas, con efectos productivos que preocupan a especialistas y productores.
Alrededor de 2.000 agricultores han sufrido afectaciones considerables que obstaculizan su actividad, y sus casos están registrados en el catastro de la Emergencia Agrícola. De estos, cerca de 1.100 ya recibieron apoyo del Ministerio de Agricultura, mientras que otros 100 obtuvieron fardos donados por entidades privadas.
Las comunas de Corral, Valdivia y La Unión fueron las más golpeadas por los sistemas frontales de julio y agosto. También se vieron afectadas Futrono, Lago Ranco y Panguipulli. Por su parte, el río atmosférico del 24 de septiembre causó mayores problemas en Máfil, Los Lagos, Panguipulli, Mariquina y Lanco.
En el sector de Pon Pon, el desborde del río Cruces hizo que Pamela Carrasco perdiera su invernadero, viera su pradera inundada y sufriera la muerte de animales. Además, no podrá realizar la cosecha de sus productos.
Los granizos caídos en algunos eventos meteorológicos han sido de un tamaño inusual, perjudicando la floración y las hojas de castaños y avellanos, así como quemando el pasto destinado a la alimentación animal, según detalló Eduardo Medina del sector Tripayante Sur.
La saturación de los suelos impide el ingreso de maquinaria para plantar cultivos como las papas. El forraje también quedó bajo el agua, lo que genera importantes retrasos en la actividad productiva, como explicó Marcela Espinoza, gerenta general de SAVAL FG.
Para el académico de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile, José Dörner, el fenómeno del Niño, por un lado, llenó embalses en la región de Coquimbo, pero la intensidad de las precipitaciones dejó desastres naturales hacia el sur. A su vez, dijo que en las regiones de Los Ríos y Los Lagos si bien se acercan a un año normal de precipitaciones, las bajas temperaturas afectan cultivos como el maíz, aunque por otro lado el incipiente calor de los próximos días beneficiará el forraje.
A pesar de los perjuicios, el seremi de Agricultura, Rodrigo Bahamonde, aseguró que la actividad agrícola no se ha detenido. Afirmó que, aunque se prevé un aumento en los costos de producción, estos serán asumidos por los agricultores y no se trasladarán al consumidor final.
La celeridad en los apoyos de Indap y el Ministerio de Agricultura resulta crucial, ya que los afectados señalan que la naturaleza es impredecible. Desde la academia, se enfatiza la necesidad de adaptar los sistemas de cultivo para aumentar su resiliencia ante los efectos climáticos extremos.
La aparición de enfermedades fúngicas también es una preocupación, ya que implicaría la aplicación de agroquímicos y un aumento en los costos de producción. Este escenario de El Niño, en el contexto del cambio climático, exige repensar el diseño de los sistemas productivos debido a sus eventos de precipitaciones extremas, que afectan la producción de alimentos y la vitalidad del suelo. El suelo es fundamental para el ecosistema.