El Octavo Juzgado de Garantía de Santiago declaró inadmisible la querella por amenazas que el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, había presentado. La acción judicial se originó por un conflicto relacionado con el retiro de carteles y pantallas publicitarias en la vía pública de la comuna.
La controversia involucra a Power Graphics S.A., una sociedad representada por Carlos Leoncio Frings Arias, y se enmarca en las gestiones administrativas municipales para eliminar la publicidad ilegal. La querella de Sichel se fundamentaba en dos episodios específicos.
El primero ocurrió el 16 de septiembre, cerca de las 2:00 horas, cuando un funcionario de la Secretaría Comunal de Planificación de la Municipalidad de Ñuñoa supervisaba el retiro de pantallas en Manuel Antonio Matta y Santa Elvira. En ese momento, un vehículo Chevrolet Suburban negro se detuvo y de él descendió un hombre, identificado como Carlos Frings, junto a otra persona. Frings se presentó como dueño de Power Graphics y exigió detener el operativo.
Ante la negativa del funcionario, Frings gritó que Sichel “estaba loco” y que no podía retirar todos sus carteles. Luego, afirmó: “Esto no se va a quedar así; ya van a ver lo que va a pasar”. Al ser consultado si lo estaba amenazando, Frings reiteró: “Ya van a ver lo que les va a pasar”.
Un segundo incidente data del 11 de julio, cuando el mismo funcionario municipal recibió una llamada por WhatsApp a la 1:30 horas. El interlocutor, quien dijo trabajar para Power Graphics y Carlos Frings, lo intimidó indicándole que debía “irse con cuidado” y que conocían sus datos personales.
Un tercer hecho, ocurrido la madrugada del 27 de septiembre, motivó también la acción judicial. Aproximadamente a las 00:29 horas, una persona dejó panfletos en la vía pública para luego retirarse. A la mañana siguiente, se encontraron diversos volantes en el bandejón central y en varios puntos de avenida Irarrázaval. Uno de ellos decía: “Vecinos atentos! Detrás de las flores Sichel le está poniendo ruedas a la municipalidad”. Otros panfletos contenían frases como “Sichel pide respeto, respeto, respeto…”, “Fuera Tohá (Jaime) por irrespetuoso con las funcionarias” y “Respeto por las mujeres”. Los demandantes argumentaron que estos hechos tenían una clara relevancia investigativa, ocurriendo pocos días después del enfrentamiento directo con Frings.
La jueza Melissa Amunátegui, del 8° Juzgado de Garantía, analizó la querella interpuesta por Sichel contra Frings por amenazas, y contra quienes resultaran responsables por amenazas, atentado contra la autoridad y desórdenes públicos. La magistrada concluyó que “los hechos descritos en los dos primeros episodios no permiten advertir, en los términos en que han sido expuestos en la querella, la concurrencia de los elementos propios del delito de amenazas”.
Respecto a los panfletos encontrados en avenida Irarrázaval, la jueza determinó que “no revisten, por su entidad y características, la gravedad exigida por el tipo penal, ni se describen circunstancias que permitan sostener que tales actos hayan provocado una alteración relevante del orden o tranquilidad pública”. Por estas razones, el tribunal declaró inadmisible la querella presentada por el jefe comunal, dejando sin curso la acción judicial.