Una intensa tormenta con caída de enormes granizos impactó el pasado sábado en Asunción, la capital paraguaya, y varias localidades aledañas. El fenómeno meteorológico causó daños significativos en vehículos y techos de viviendas, además de dejar sin energía eléctrica a diversas zonas.
La tormenta se produjo en medio de una alerta meteorológica que anticipaba lluvias intensas y ráfagas de viento que se aproximaron a los 100 kilómetros por hora, según informaron fuentes oficiales.
Eduardo Mingo, director de Meteorología e Hidrología (DMH), explicó en la radio Ñandutí que este tipo de fenómenos son “típicos de la temporada” de primavera en el Cono Sur. Sin embargo, señaló que la magnitud de la tormenta y la granizada pudo verse “amplificada” por la influencia del fenómeno de El Niño.
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) activó un código amarillo tras el evento para asegurar una “atención inmediata y continua” a los usuarios afectados por los cortes de suministro.
Hasta el momento, 39 líneas de 23.000 voltios, de las 58 que quedaron inoperativas el sábado por la tarde y noche, ya han sido restablecidas, comunicó la ANDE a través de X.
Residentes de Asunción y de ciudades del departamento Central, como Ñemby, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Lambaré y Luque, compartieron en redes sociales impactantes imágenes y videos del fuerte temporal, mostrando grandes pedazos de granizo de hasta 12 centímetros de diámetro, algunos del tamaño de una pelota de tenis.
Las publicaciones también documentan calles inundadas y la sorpresa de los ciudadanos ante el tamaño inusual de los bloques de hielo caídos.
La DMH había pronosticado que un sistema de tormentas afectaría principalmente la Región Oriental del país, con una “elevada probabilidad” de “tiempo severo de forma puntual”, incluyendo ráfagas de viento cercanas o superiores a los 100 kilómetros por hora, lluvias moderadas a fuertes y caída de granizos.
Cabe recordar que el Gobierno de Paraguay anunció el pasado 15 de julio la previsión de un fenómeno de El Niño de “fuerte intensidad”, esperado entre agosto y marzo de 2027, con la posibilidad de lluvias intensas y crecidas en sus principales ríos, lo que subraya la vulnerabilidad del país ante estos eventos climáticos.