La ciudadanía en Chile concentra su preocupación económica en contener el costo de vida, mejorar los salarios y encontrar empleo, una perspectiva que se distancia de la priorización de la clase política. Esta es una de las principales conclusiones de la medición de septiembre del estudio Brecha Pública UCEN–Qualiz, que analizó la percepción económica entre quienes participan de la política (panel político) y la población general (panel ciudadano).
El contraste más notorio surge al consultar sobre qué problema debería ser la prioridad gubernamental para los próximos seis meses. Mientras el 68,8% del Panel Político señaló la creación de empleo como la urgencia principal, solo el 26,1% de los ciudadanos compartió esta visión.
Entre los ciudadanos, la atención se reparte: un 33,9% indicó que controlar el costo de vida y la inflación es lo más importante, y un 13,4% destacó la necesidad de mejorar los salarios e ingresos familiares. Estas cifras evidencian cómo las preocupaciones económicas impactan de manera distinta en la cotidianidad de las personas.
La diferencia también se refleja en las expectativas a nivel doméstico. Un 38,4% de los ciudadanos anticipa un empeoramiento de la situación económica de su hogar, en comparación con el 21,9% del Panel Político. El panorama económico general tampoco genera optimismo: casi la mitad de la ciudadanía (48,8%) percibe un período de estancamiento, mientras un 43,1% cree que el país está en contracción o recesión. Solo un 8,1% visualiza crecimiento.
Desde la Universidad Central, Marco Moreno, decano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones, explicó que la clave del estudio reside en esta discrepancia entre ambos mundos. Las diferencias no radican en identificar problemas distintos, sino en cómo se jerarquizan y se experimentan sus efectos en el día a día.
Moreno añadió que la discusión pública se está desplazando desde las expectativas hacia los resultados concretos. Al evaluar al Ejecutivo, afirmó que cuando un Gobierno empieza a ser juzgado por “lo que efectivamente entrega”, “el relato tiene cada vez menos capacidad para compensar la falta de resultados percibidos”, lo que subraya la importancia de abordar las urgencias ciudadanas de manera directa.