Una camioneta Ford F150 resultó completamente destruida tras detonar dos minas antitanques en la frontera entre Chile y Perú. El incidente, ocurrido el domingo 13 de septiembre en las cercanías del Hito 16, a unos 280 metros del límite internacional, expuso una nueva dinámica en el tráfico ilícito de mercancías en la región de Arica.
La Fiscalía Regional de Arica, a cargo de la indagatoria, ha identificado a dos ciudadanos peruanos como «sujetos de interés». Ambos ingresaron legalmente al país 24 horas antes del suceso; uno regresó a Tacna en taxi, mientras que el segundo, se presume, falleció carbonizado dentro del vehículo.
Fuentes cercanas a la investigación, liderada por la fiscal jefa de la Fiscalía de Frontera de Arica, Paulina Brito Doerr, indican que las rutas de contrabando en Arica han sufrido modificaciones. Tradicionalmente, se utilizaban sectores como Visviri y Chungará, así como las inmediaciones de la línea férrea Antofagasta-Tacna.
Sin embargo, la implementación de medidas de contramovilidad por parte del Estado chileno, como la excavación de zanjas y la instalación de tetrápodos de hormigón, obligó a los contrabandistas a buscar nuevos pasos alternativos. Estos ahora se ubican entre los hitos 14 y 20, una zona que lamentablemente está sembrada con minas antitanques.
Estos explosivos fueron instalados durante la dictadura de Augusto Pinochet, como medida preventiva ante una posible invasión de países vecinos. Se estima que el régimen colocó alrededor de 180 mil artefactos en el desierto y altiplano.
Según testimonios de conocedores de la frontera, uno de estos nuevos pasos informales atraviesa precisamente los campos minados. Los contrabandistas habrían alterado el perímetro de seguridad de uno de estos campos, removiendo parte del cercado y desplazando los tetrápodos para crear una huella de tránsito ilegal.
A pesar de que la zona de exclusión militar se estableció entre cuatro y cinco metros antes de la ubicación de los artefactos, el conductor de la Ford F150 se desvió de la huella en la oscuridad. Activó una primera mina terrestre, y la posterior caída del vehículo detonó una segunda, ya que los explosivos suelen disponerse en forma de «trébol», con un artefacto central y hasta cinco periféricos.
La doble explosión y el subsiguiente incendio consumieron casi por completo el vehículo y a su ocupante. El personal experto del Ejército recién pudo ingresar al terreno la mañana del lunes para apagar las llamas y permitir el trabajo de la PDI, la fiscalía y el Servicio Médico Legal (SML).
Del ocupante, solo se recuperó un fragmento óseo calcinado, que se fusionó con partes plásticas del vehículo debido a las extremas temperaturas. Esta carbonización extrema dificultará enormemente la extracción de perfiles de ADN para su identificación.
“Todos los días detenemos matuteros. Ya dejó de ser noticia.”
Fuentes policiales en la frontera norte de Chile afirman que el contrabando es un problema cotidiano. Las mercancías traficadas varían desde ropa hasta vehículos robados, evidenciando la persistencia de esta actividad ilícita pese a los riesgos y las nuevas medidas de control.