Un suceso trágico conmocionó a Estados Unidos en 1955, cuando un avión de United Airlines con 44 personas a bordo explotó en pleno vuelo sobre Longmont, Colorado. La investigación posterior reveló que la causa fue una bomba colocada en la maleta de una pasajera por su propio hijo, quien buscaba cobrar un seguro de vida. El caso marcó un precedente legal y mediático en el país.
Faltaban minutos para las siete de la tarde del 1 de noviembre de 1955 cuando el vuelo 629 de United Airlines despegó de Denver con destino a Portland. A 1.500 metros de altura, la aeronave estalló en pedazos, dejando 44 fallecidos sin supervivientes. Entre las víctimas se encontraba Daisie King, una empresaria de 53 años.
La explosión fue provocada por 25 cartuchos de dinamita, dos detonadores y un temporizador conectados a una batería, ocultos en una maleta que John Gilbert Graham, conocido como Jack, había puesto en el equipaje de su madre. La investigación posterior determinó que Graham había fabricado el artefacto con el objetivo de asesinarla y cobrar su seguro.
Jack Graham nació en Denver en enero de 1932, durante la Gran Depresión. Tras la muerte de su padre a los cinco años, su madre lo envió a un orfanato. Daisie se casó por tercera vez con Earl King, quien también falleció, dejándole una herencia que le permitió abrir un próspero restaurante. A pesar de su nueva estabilidad económica, Daisie no buscó a su hijo, quien permaneció internado hasta los 22 años.
La relación entre Jack y su madre, según documentos de la Biblioteca Pública de Denver y el investigador Edward C. Davenport, nunca fue saludable. Aunque ella lo ayudaba económicamente y lo sacaba de problemas legales, Jack sentía que su apoyo venía con un costo emocional. Una amiga de la familia declaró al Rocky Mountain News en 1956 que «Jack era su favorito. Ella tomaba su palabra como ley y le daba muchas cosas. Supongo que Daisie era un poco neurótica».
Graham ya tenía un historial delictivo que incluía falsificación de cheques y contrabando de licor, por los que había cumplido una condena de 60 días en Texas.
Meses antes del atentado, el restaurante de Daisie sufrió una «sospechosa» explosión de gas que las autoridades atribuyeron a Graham, quien cobró el seguro de la propiedad. También se le investigó por estrellar deliberadamente su camioneta contra un tren para cobrar otro seguro, estableciendo un patrón de fraudes disfrazados de accidentes.
El día del crimen, Graham llevó a su madre al aeropuerto, le ayudó con el equipaje y, minutos antes del despegue, compró cinco pólizas de seguro de vuelo por un total de 37.500 dólares (equivalentes a unos 450 mil dólares actuales), con él como único beneficiario. En ese entonces, era posible adquirir seguros de vida en máquinas expendedoras de aeropuertos sin mayores controles, una práctica que cambió a partir de la década de 1980.
Agencias como el FBI, la autoridad de aviación civil y United Airlines iniciaron una de las reconstrucciones de accidentes aéreos más grandes de la historia. El avión fue ensamblado pieza por pieza en un hangar. Casi todas las maletas se recuperaron intactas, excepto la de Daisie King. En los restos de su cartera, se encontraron los últimos vestigios de la dinamita que acabó con su vida.