Hallan capibara fósil en Atacama y revelan pasado húmedo del desierto

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Un reciente estudio, publicado en la revista Scientific Reports, reveló que el desierto de Atacama, actualmente uno de los lugares más áridos del mundo, albergó ambientes húmedos y vegetación hace aproximadamente 8,8 millones de años. Esta sorprendente conclusión se basa en el hallazgo del fósil de capibara más antiguo registrado en Chile hasta la fecha.

El fósil, un fragmento de un tercer molar superior perteneciente al género Cardiatherium (un pariente de las capibaras modernas), fue descubierto en El Morro, dentro de la Formación Bahía Inglesa, en la región de Atacama. La presencia de capibaras, mamíferos semiacuáticos que dependen de agua superficial permanente, humedales y vegetación fluvial, sugiere un ecosistema radicalmente diferente al actual, donde estos animales están ausentes.

Los investigadores no solo se basaron en el fósil. El equipo integró análisis geológicos, geoquímicos y paleobotánicos para reconstruir el ambiente del Mioceno tardío. Los estudios de carbonatos en antiguos suelos indicaron una vegetación dominada por plantas C3. Además, el análisis de fitolitos, estructuras microscópicas de sílice de plantas, reveló indicadores de palmeras, árboles, arbustos y flora subtropical, con un 95% de los fitolitos diagnósticos apuntando a la existencia de bosques.

La información geoquímica también corroboró la existencia de condiciones más húmedas. Los científicos interpretan estos datos como evidencia de temperaturas más bajas, mayor humedad o un aumento en las precipitaciones provenientes de zonas elevadas. Todos estos hallazgos consolidan la hipótesis de sistemas de agua dulce persistentes y ambientes ribereños en lo que hoy es el desierto de Atacama.

El descubrimiento plantea una interrogante clave: ¿cómo llegaron estas capibaras a la costa del Pacífico, si sus registros más antiguos se concentran al este de la cordillera de los Andes? Una hipótesis sugiere que pudieron haber cruzado los Andes en periodos de mayor conectividad ambiental. No obstante, la elevación de la cordillera en el Mioceno tardío habría sido una barrera considerable.

La explicación que los investigadores consideran más probable es una ruta más septentrional, conectada con los grandes humedales amazónicos. Según esta teoría, los ancestros de las capibaras se habrían desplazado hacia el oeste antes de la configuración actual del sistema de drenaje amazónico, para luego expandirse hacia el sur a lo largo del margen del Pacífico, siguiendo una cadena de hábitats acuáticos ricos. Esta idea se refuerza con el hallazgo de fósiles de peces emparentados con pacúes y pirañas en la misma zona, especies también ligadas a sistemas de agua dulce.

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