El Gobierno de Bolivia ha expresado su optimismo ante una posible visita del presidente chileno José Antonio Kast en octubre, considerándola un paso significativo para la restauración de las relaciones diplomáticas. A pesar de este acercamiento, La Paz mantiene firme su histórica demanda de un acceso soberano al océano Pacífico, un punto que ha generado tensión bilateral por décadas.
El canciller boliviano Héctor Huanca, en una columna publicada con motivo de las Fiestas Patrias chilenas, enfatizó la necesidad de que ambos países definan el tipo de relación futura. “Bolivia y Chile no escogieron ser vecinos, pero sí pueden elegir qué clase de vecinos quieren ser”, declaró el ministro.
Huanca destacó los diversos lazos que unen a ambos Estados más allá de la frontera, incluyendo vínculos comerciales, sociales y económicos. Reconoció, sin embargo, la compleja historia y las profundas diferencias que forman parte de sus identidades nacionales. En este contexto, subrayó que la madurez de los Estados reside en la capacidad de gestionar sus divergencias sin comprometer oportunidades de progreso.
“La madurez de dos Estados no consiste en coincidir en todo, sino en ser capaces de administrar sus diferencias sin permitir que paralicen oportunidades para sus pueblos”
La posible visita de Kast, confirmada por el cónsul general de Chile en La Paz, Roberto Ruiz, durante un acto protocolar, es vista por Huanca como un evento que “trasciende lo protocolar” y representa una clara señal política en el proceso de recomposición diplomática. Este acercamiento cobra especial relevancia dado que Chile y Bolivia no mantienen relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadores desde 1978, gestionando sus vínculos principalmente a través de sus consulados generales.
Las cancillerías de ambos países trabajan en una agenda para convertir la creciente confianza en acuerdos concretos. Entre las prioridades se encuentran la modernización y ampliación del Acuerdo de Complementación Económica N° 22, así como nuevas oportunidades de comercio e inversión. La agenda también incluye conectividad digital, integración energética y cooperación en minería, salud y recursos hídricos.
Otro objetivo fundamental es optimizar la logística para el comercio boliviano a través de Chile y sus puertos, además de fortalecer las conexiones terrestres y ferroviarias. La seguridad fronteriza y el combate al crimen organizado transnacional son igualmente prioritarios, con avances en mecanismos de cooperación policial e intercambio de información.
A pesar de este nuevo escenario de colaboración, Bolivia reafirma que no abandona su diferendo marítimo. Huanca declaró que su país “no renuncia a su memoria histórica ni a su vocación marítima”, pero insistió en que esta diferencia no debe impedir el progreso en otras áreas de interés mutuo.
“No aspiramos a una relación construida sobre el olvido. Aspiramos a algo más difícil y valioso: una relación capaz de mirar de frente su historia y, aun así, decidir responsablemente su futuro”
Así, el enfoque boliviano busca manejar dos planos de una relación históricamente compleja: mantener viva su aspiración de acceso soberano al Pacífico y, simultáneamente, fortalecer la cooperación con Chile en comercio, energía y seguridad fronteriza.