La discusión sobre la mezcla de bencina con etanol se reactivó ante la constante alza en el precio de los combustibles. Este medio reportó que funcionarios del Ministerio de Energía habrían trabajado en una propuesta para introducir una gasolina E10, compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol.
Sin embargo, el Ministerio de Energía desmintió la información, afirmando en un comunicado que no ha formalizado ninguna propuesta sobre el uso de etanol en combustibles, ni interna ni externamente. La cartera también negó haber recibido consultas de medios antes de la publicación.
A pesar del desmentido, la idea de añadir etanol genera varias interrogantes, siendo la principal su potencial impacto en el precio para los consumidores. Actualmente, el aditivo MTBE es usado en las bencinas, y el etanol podría ser más económico.
Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, estima que la diferencia de costo entre ambos productos sería de unos 20 a 30 pesos por litro. Sin embargo, este ahorro podría ser marginal para el consumidor final, ya que el aditivo representa solo una pequeña fracción de la mezcla total.
Este escenario plantea una pregunta clave: ¿quién se beneficiaría realmente de este ahorro? Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente, sugiere que el beneficio se concentraría en la reducción de los costos de producción de la gasolina, quedando por definir cuánto de esa disminución se trasladaría al precio pagado por los usuarios.
Mena también cuestiona el supuesto impacto ambiental positivo del etanol. Aunque sustituye una parte del combustible fósil y podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el exministro argumenta que su contribución sería limitada y no resolvería el problema de la contaminación local.
El debate sobre si el etanol es una alternativa más limpia sigue abierto. Si bien ofrece un mayor octanaje y puede reemplazar una fracción de la gasolina convencional, los vehículos seguirían utilizando motores de combustión, lo que implica la continuidad de las emisiones contaminantes.
Otro punto de preocupación para los conductores es la compatibilidad de los vehículos con la mezcla E10. ¿Los autos más antiguos necesitarían modificaciones? Sammy Olivares, instructor técnico de Salfa, advierte que no es posible establecer una fecha de corte, como el año 2000, para determinar la compatibilidad.
Olivares explica que existen modelos antiguos compatibles y otros más recientes que no lo son. Por ello, subraya la importancia de revisar la marca, modelo, año, motor y homologación de cada vehículo individualmente.
En vehículos compatibles, la mezcla E10 no debería presentar problemas, aunque Olivares advierte que el consumo podría aumentar un 3%. En aquellos no preparados, el riesgo se concentraría en componentes del sistema de combustible, como mangueras y elementos plásticos.
La implementación de etanol no solo dependería de los automóviles. La Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) señala que se requerirían adaptaciones significativas en estaciones de servicio, estanques y sistemas de distribución.
Diego Mendoza, secretario general de ANAC, también cuestiona que el beneficio ambiental sea automático. Señala que para calcular la huella del etanol también habría que considerar el cultivo de su materia prima, ferti