El Ministerio del Trabajo y Previsión Social evalúa una reforma clave que busca modificar el sistema de indemnización por años de servicio en Chile, reemplazándolo por una “indemnización a todo evento”. Esta iniciativa surge en respuesta a los altos costos de despido en el país, que figuran entre los más elevados dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Actualmente, la indemnización por años de servicio concede un mes de sueldo por cada año trabajado, con un tope de 11 años y un límite imponible de 90 UF. Sin embargo, este beneficio alcanza solo a un 20% de los trabajadores, principalmente en despidos por necesidades de la empresa.
Un trabajador con cinco años de antigüedad, por ejemplo, puede recibir cinco sueldos, cifra que contrasta con el promedio de 2,5 sueldos en otros países de la OCDE.
La propuesta plantea que todos los trabajadores, sin importar la razón del término de contrato, reciban una compensación acumulada en una cuenta individual, vinculada al Seguro de Cesantía. Su financiamiento provendría de una cotización adicional del empleador, estimada en un 1,8%.
“Beneficiaría bastante a una mayor cantidad de trabajadores que tengan esta indemnización, porque sería todo evento. En la cultura de los trabajadores, van a sentir que pierden demasiado, pero no se dan cuenta que a un porcentaje muy menor se le paga la totalidad de los años de servicio”.
María Paz Pinochet, abogada laboral y socia de Asuntos Laborales Pinochet y Rodríguez Abogados, respaldó la iniciativa, destacando que una mayor cantidad de trabajadores se beneficiarían gracias a su cobertura universal.
Por su parte, Ricardo Ruiz, académico e integrante de la Mesa de Reactivación Laboral del Ministerio del Trabajo, señaló que la propuesta incentivaría la duración de los contratos y el aumento de las remuneraciones, resolviendo problemas del mecanismo actual.
A pesar de los respaldos, la Central Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras (CUT) ha manifestado su desacuerdo, argumentando que la reforma abarata el despido y reduce la compensación para quienes tienen más años de servicio, lo que, a su juicio, debilita la estabilidad laboral. El nuevo esquema establecería un tope de cinco años.
Con este modelo, un trabajador con diez años de antigüedad y un sueldo de un millón de pesos recibiría aproximadamente 3,5 millones, una cifra significativamente menor a los 10 millones que obtendría bajo el sistema actual.
No obstante, la propuesta cuenta con el apoyo de las pymes. Héctor Sandoval, vicepresidente de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, afirmó que muchas pequeñas y medianas empresas carecen de los fondos necesarios para cubrir las elevadas indemnizaciones actuales.
“En la generalidad, no existen los fondos necesarios para cubrir ese compromiso que hay con los trabajadores. Por lo tanto, cualquier innovación que no signifique un alto costo, nosotros la respaldamos y estamos de acuerdo“.
Sandoval añadió que la medida debe ser revisada cuidadosamente para asegurar que sea una solución efectiva y una contribución para los trabajadores.
La iniciativa sigue en evaluación y aún no tiene una fecha para ser presentada formalmente al Congreso. Sin embargo, el debate se instala como uno de los puntos más sensibles de la agenda laboral del Ejecutivo.