La terapia regenerativa con células madre se posiciona como una alternativa prometedora para abordar la artrosis y diversos dolores articulares complejos. Este enfoque busca evitar procedimientos más invasivos y aliviar el malestar, generando un creciente interés en su eficacia y accesibilidad.
En Chile, una gran cantidad de personas enfrentan artrosis o dolor articular crónico, condiciones que pueden originarse por el desgaste natural asociado al envejecimiento, el sobrepeso, el sedentarismo, entre otros factores.
Los tratamientos convencionales para estas afecciones abarcan desde medicamentos y kinesioterapia hasta el uso de implementos de apoyo y, en escenarios más avanzados, cirugías. Sin embargo, el interés en las terapias con células madre ha crecido, prometiendo la estimulación de la reparación tisular. Cabe destacar que, hasta ahora, este tipo de terapia no es un tratamiento estándar en el país.
La medicina regenerativa, con sus tratamientos basados en células madre para los dolores articulares, propone un cambio de paradigma. Estos procedimientos son ambulatorios, sin necesidad de pabellón o hospitalización, y buscan potenciar la capacidad natural del cuerpo para reparar tejidos dañados.
El traumatólogo José Luis Pulido, certificado por Conacem, es uno de los especialistas en Chile que aplica estas terapias. Según Pulido, el desgaste de componentes articulares como el cartílago y los tendones provoca dolor e inestabilidad. Para estos casos, la terapia con células madre ofrece una solución simple.
“Las articulaciones tienen distintos componentes. El cartílago, que es el que recubre los huesos en las articulaciones para minimizar la fricción, se desgasta. Los tendones, que son los que mueven las articulaciones, también se pueden deteriorar con el tiempo”, explica el especialista en “El Reporte Diario”.
“Y esas lesiones, tanto articulares, de cartílagos o de tendón, generan progresivamente su desgaste y comienzan a generar dolor e inestabilidad. Si llegas a estos desgastes, el tratamiento con células madre es quizás el mejor de las posibilidades, la mejor de las opciones, porque es un tratamiento simple”, asegura.
El procedimiento, según Pulido, implica una evaluación médica y una única sesión de inyección de células madre, buscando activar los procesos reparadores del cuerpo. Su efecto puede extenderse por varios años, con la posibilidad de repetirse. La recuperación es rápida, y los pacientes suelen experimentar una mejora en la movilidad y una reducción significativa del dolor.
Las células madre utilizadas son personalizadas y se almacenan en un banco especializado. “El banco de células madre tiene células madre guardadas, congeladas. Se saca un poco de células madre y las pone en un medio de cultivo para que se multiplique, y lo que se le ponga a ese medio de cultivo sea precisamente para el problema que tiene el paciente. Es decir, se hacen personalizadas”, detalla el doctor.
La investigación en terapias avanzadas con células madre, específicamente las células mesenquimales, se remonta a la década del 90, cuando se descubrió su capacidad para transformarse en cartílago hialino en laboratorio. Así lo explica el traumatólogo José Matas, de Clínica Universidad de los Andes, a “El Reporte Diario”, antes de que el texto se corte abruptamente.