Los pilotos que operan desde el aeródromo La Paloma, en Puerto Montt, ya no controlarán la distancia entre aeronaves, una responsabilidad que asumirá la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). Este lunes marca el inicio de una transformación para el recinto privado, esencial para la conectividad aérea de la provincia de Palena y otras zonas del sur con la capital regional de Los Lagos, gestionando decenas de vuelos diarios.
El primer cambio radica en la gestión de la información de vuelos. El sistema pasará de un aviso directo entre pilotos a la centralización de datos de posición en una torre de control. Héctor Alvarado, presidente del Club Aéreo Puerto Montt, explicó que este nuevo modelo opera como una secuencia constante.
“Las aeronaves salen del aeródromo. Esto, en términos habituales, van a distintos lugares y regresan al aeródromo. Entonces, esta zona se llama terminal y cuando regresan o cuando salen, se secuencia con un orden donde se le asigna un número a cada aeronave manteniendo separaciones. Las aeronaves vuelan prácticamente a la misma velocidad, son muy pocas las diferencias en ello, y permite dar una orden y, obviamente, una mayor seguridad a la que ya existe el día de hoy”, detalló Alvarado.
El control del orden, la secuencia y la frecuencia de los vuelos en La Paloma recaerá ahora en funcionarios de la DGAC. Pese a esta modernización, Alvarado advierte que el aeródromo Marcel Marchant es solo una parte de un sistema que necesita mayor evolución, ya que la situación hacia el sur sigue con escaso control.
“Hacia el sur no va a cambiar nada, la verdad hasta este minuto. Esperamos que cambie y que haya radarización de la ruta hacia el sur para dar real y material seguridad a la operación completa. El aeródromo es una parte de la historia. La ruta es lo que sigue y esperamos que en eso avance con la misma velocidad que intenta hacerlo en el aeródromo”, alertó.
El Gobernador Alejandro Santana actuó como intermediario en la última reunión, facilitando un diálogo más constructivo. Santana aseguró que la implementación de personal y tecnología en La Paloma no generará costos para los propietarios del recinto. Un comodato o una concesión parcial permitirá la inversión estatal en el espacio.
“Los mecanismos de comodato existen. Por lo tanto, es un mecanismo que debiera existir para efectos de poder ver si se va a ocupar un espacio ocuparlo para poder también tener inversión pública, porque la inversión pública no es asociada a un ente privado. Por ello, nadie, ni un gobierno regional puede invertir directamente al espacio que es privado, que pertenece al club aéreo para mejoras. Por lo tanto, hay que hacer un tránsito vía comodato o una concesión parcial”, afirmó.
La toma de control de la seguridad de vuelos en La Paloma es el punto de partida para que el Estado salde una deuda pendiente con los pequeños aeropuertos de Chile, donde la fiscalización de pasajeros y equipajes es deficiente, abriendo la puerta al transporte de mercancías prohibidas. Desde el aeródromo Marcel Marchant, se aseguró que esta medida busca mejorar significativamente la seguridad y eficiencia de las operaciones aéreas.