La Comisión de la Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento de la Cámara de Diputados, una de las más relevantes e influyentes, se vio envuelta en una insólita discusión el pasado 18 de agosto. Aunque habitualmente aborda temas de alto calibre como reformas constitucionales o nombramientos judiciales, el foco de la sesión derivó en una queja por la falta de sillas en su sala.
El diputado Jaime Mulet, presidente de la instancia, interrumpió la reunión para abordar lo que calificó como una cuestión “pedestre”: la reducción significativa de sillas. Según Mulet, tras consultar al secretario de la sesión, se confirmó el retiro de una «cantidad importante de sillas», una decisión que consideró una falta de respeto hacia los invitados que, a menudo, deben permanecer de pie.
La medida fue atribuida al secretario general de la Cámara, Miguel Landeros Perkic. Mulet también criticó las condiciones de trabajo de la secretaria de la comisión, describiendo sus mesas como «de jardín infantil» y declarando que «no es digna de esta comisión».
Debo decirlo, porque la verdad es que hay mucha gente que visita esta comisión, incluso invitados y tienen que estar de pie. Y la verdad es que prefiero hacer también colectivamente una petición tan pedestre porque creo que le faltamos el respeto a nuestros invitados.
La diputada Pamela Jiles fue la única en oponerse a la petición de Mulet para enviar un oficio y reponer los asientos. Jiles defendió la medida, argumentando que le gustaba el «orden» generado por la reducción de mobiliario y que la decisión de la secretaría general era «sumamente pertinente».
Nuestra obligación es que nuestras sesiones sean públicas, pero ya estamos al nivel de vender boletos en la puerta por la cantidad de presión que hay por venir. Yo creo que estamos muy bien así, con menos gente. La que sea estrictamente necesaria.
A pesar de la objeción de Jiles, el oficio fue aprobado y enviado con el objetivo de conseguir más sillas. Sin embargo, fuentes internas del Congreso indicaron que solo se retiraron las sillas que no coincidían con el resto y que la intención es reponer otras de las mismas características. El incidente pone en relieve las tensiones administrativas que pueden surgir incluso en los órganos más influyentes del poder legislativo.