La reforma constitucional de seguridad, propuesta por el presidente José Antonio Kast como eje de su Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), enfrenta un desafío crucial en el Congreso. La iniciativa busca establecer la seguridad pública como una obligación fundamental del Estado, introducir un nuevo estado de excepción para alteraciones graves del orden y endurecer las penas contra el crimen organizado.
No obstante, la propuesta ha recibido críticas tanto de la oposición como de sectores del propio oficialismo, quienes cuestionan el alcance de las medidas y advierten sobre el riesgo de instrumentalizar la Constitución para agendas políticas temporales. A pesar de estos reparos, el presidente Kast ha reiterado su confianza en el ministro de Seguridad, Martín Arrau, resaltando la disminución de homicidios y secuestros, así como el aumento en los decomisos de droga y los controles fronterizos.
El senador Matías Walker del Partido Demócrata enfatizó que el foco del debate no debe ser el gabinete, sino la Carta Magna. Walker ha insistido en que no se debe politizar la Constitución y que el Ejecutivo debería atender las opiniones de especialistas en seguridad que consideran la propuesta ineficaz y peligrosa para la democracia.
“No se trata de hacerle enmiendas a este proyecto que no se consultó ni siquiera dentro del propio gobierno. El gobierno debiera retirar esta propuesta y concentrarse en la agenda legislativa de proyectos pendientes“, sostuvo el senador.
Frente a este escenario, el ministro Arrau inició reuniones con parlamentarios para evaluar modificaciones. El senador independiente Rojo Edwards valoró la apertura del Ejecutivo y urgió a los partidos oficialistas a respaldar la iniciativa. “Yo desafío al oficialismo a anunciar su voto a favor de la propuesta constitucional para avanzar rápida y decididamente en el combate contra el crimen organizado y la delincuencia“, señaló Edwards.
El cientista político Marco Moreno advirtió que el presidente Kast deberá mostrarse receptivo, dispuesto a modificar y ceder para evitar que las diferencias internas se conviertan en votos en contra. “Para Kast es entender que gobernar desde la ventaja sirve para fijar la agenda, pero no garantiza los cuatro séptimos. Tendrá que transformar esa ventaja política en capacidad de negociación“, explicó Moreno. El apoyo presidencial a la agenda de seguridad es clave, pero la administración necesita generar consenso para que la reforma no quede estancada en el Congreso.