La Región de La Araucanía se prepara para un hito de conservación ambiental con la reintroducción de guanacos, una especie que estuvo ausente de su cordillera por más de un siglo. Este proyecto, liderado por la Fundación Luan en la Reserva Huellas de Lonquimay, busca restaurar el ecosistema local y revivir un vínculo cultural.
La iniciativa es fruto de una colaboración estratégica con Rewilding de Argentina y la Fundación Huilo Huilo, ubicada en Panguipulli, Región de Los Ríos. El antropólogo y director de la Reserva Huellas, Carlos Guerrero, enfatizó la importancia de este mamífero herbívoro, que históricamente habitó la zona y forma parte vital del corredor biológico que conecta La Araucanía con la provincia argentina de Neuquén.
“Permite también restaurar lo que fue en algún momento el escenario de la cordillera de La Araucanía, y a partir de esta experiencia, creemos que también se va a dar la posibilidad de que la misma Araucanía recupere parte de su esencia”, explicó Guerrero.
La Reserva Huellas destinará un área específica para la aclimatación inicial de los guanacos, antes de que sean liberados progresivamente en manadas hacia la zona andina durante los próximos años. Este esfuerzo se enmarca dentro del Geoparque Kutralkura, un área de biodiversidad reconocida globalmente por la Unesco.
El proyecto va más allá de la reintroducción animal, incorporando activamente a la comunidad educativa. Estudiantes de la escuela Liucura, en el territorio Pehuenche y cerca de la frontera, han estado trabajando en esta iniciativa de repoblamiento y conservación por más de un año. Se espera que en octubre los niños visiten nuevamente el criadero de guanacos en Huilo Huilo, y que el traslado de los primeros ejemplares a la cordillera de Lonquimay ocurra en noviembre, marcando un paso crucial hacia la recuperación de la vida silvestre local.