La cifra de fallecidos por el terremoto en Colombia ascendió a 294, seis más que el reporte del viernes, mientras que los desaparecidos suman 320. Así lo confirmó este sábado 15 de agosto la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), a casi una semana del sismo que sacudió el país.
El organismo oficial también actualizó el número de heridos a 3.935 y confirmó el rescate de 353 personas con vida de entre los escombros. La tragedia ha impactado a 54.008 familias, lo que representa 115.461 personas distribuidas en 448 municipios de 15 de los 32 departamentos del país.
En cuanto a la infraestructura, 14.493 viviendas quedaron completamente destruidas, un aumento significativo respecto a las 12.504 reportadas anteriormente. Además, otras 81.506 propiedades sufrieron daños y 66 edificios colapsaron, con mayor concentración en Cali y Pereira, capitales de Valle del Cauca y Risaralda, respectivamente.
Los estragos no se limitan a las viviendas. La infraestructura pública también presenta un panorama desolador: 241 centros de salud, 2.612 centros educativos y 3.621 centros comunitarios resultaron afectados. Se suman daños en 298 vías, 59 acueductos, 44 puentes vehiculares, cinco puentes peatonales y cinco aeropuertos.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que hasta la noche del viernes se registraron 256 réplicas del sismo principal. De estas, 17 superaron la magnitud 3 y dos fueron superiores a 4, manteniendo la alerta en varias zonas.
La jornada también se vio marcada por el fallecimiento de Daniela Largo, de 32 años. Largo había sido rescatada con vida el martes 11 de agosto, tras pasar cerca de 36 horas bajo los escombros de un edificio en Pereira. Los equipos de emergencia trabajaron por diez horas, atravesando cuatro placas de hormigón y excavando un túnel para llegar hasta ella. Su rescate había sido un símbolo de esperanza, pero lamentablemente sucumbió tras varios días en la unidad de cuidados intensivos.
Mientras los rescatistas continúan removiendo escombros con maquinaria pesada a seis días del sismo en las zonas más devastadas, la comunidad se organiza para apoyar a los damnificados. Abrazos para aliviar el dolor y colectas en albergues son parte de la respuesta ciudadana ante la magnitud de la tragedia.