Una intrincada situación en Codelco, la principal empresa minera de Chile, ha destapado el pago de bonos improcedentes a más de 6 mil empleados por un monto de 14,3 millones de dólares. La trama se desató tras una denuncia anónima y correos internos que revelan una “operación rastrillo” para inflar la producción, resultando en millonarias pérdidas.
El foco de la controversia recae en César Márquez Márquez, un exgerente de Presupuesto y Control de Gestión con más de 20 años de trayectoria en la compañía. Márquez, quien es hasta hoy el único ejecutivo despedido, denunció ante la comisión investigadora de la Cámara de Diputados que el único objetivo a fines de 2025 era aumentar la producción “a como sea lugar”, tras un fatal accidente en la mina El Teniente que causó seis muertes y pérdidas diarias de 9 millones de dólares.
Documentos internos, como un correo del 9 de diciembre de 2025 enviado por Braim Chiple, vicepresidente de Comercialización, al entonces presidente ejecutivo, Rubén Alvarado, hacen referencia explícita a una “operación rastrillo 2025” para “poner en valor todo material con cobre”. Aunque Alvarado se defendió ante la comisión indicando que se trató de “búsqueda de oportunidades operacionales legítimas para reducir inventarios”, la investigación interna de Codelco apunta a que esta operación incorporó cerca de 27 mil toneladas que no cumplían con los estándares mínimos para ser consideradas en los números finales de 2025.
El escándalo comenzó a estallar el 25 de febrero de 2026, cuando miembros del directorio de Codelco recibieron un correo anónimo dirigido a Sernageomin. Este mensaje de 16 puntos detallaba diversas irregularidades, incluyendo la sobreproducción de “óxido” en Chuquicamata, que debía ser procesada para extraer concentrado de cobre y que, según Márquez, generaría pérdidas a la cuprífera de entre 7 y 50 millones de dólares.
Actualmente, Codelco busca recuperar más de 13 mil millones desde las manos de sus propios trabajadores, mientras que siete altos funcionarios han sido sancionados. La empresa enfrenta el desafío de restaurar la confianza y sus estándares operacionales tras este episodio que ha puesto en tela de juicio sus prácticas de gestión.