El director ejecutivo de la Comunidad Palestina en Chile, Janna Sakalha, refutó los comentarios del embajador de Israel en nuestro país, Peleg Lewi, quien había declarado que la mayoría de las víctimas mortales en la Franja de Gaza eran milicianos de Hamás. Sakalha calificó estas afirmaciones como “crueles, inhumanas” y carentes de fundamento.
En declaraciones a BioBioChile, Sakalha sostuvo que los dichos de Lewi buscan “deshumanizar a quienes fueron asesinados y a convertirlos, después de muertos, en culpables de su propia muerte”. Además, añadió que estas declaraciones forman parte de “un intento sistemático por borrar la identidad y la humanidad de las víctimas palestinas”.
Sus dichos no solo carecen de evidencia. Son crueles, inhumanos y forman parte de un intento sistemático por borrar la identidad y la humanidad de las víctimas palestinas.
Sakalha también abordó la propuesta de una posible administración internacional para Gaza. En su opinión, Palestina no requiere de una nueva “tutela internacional”, sino la “libertad para ejercer su derecho a la autodeterminación y el fin de la ocupación ilegal que mantiene asediados a los palestinos”.
Respecto a la postura del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre la no retirada del Ejército de Gaza hasta el desarme total de Hamás, Sakalha expresó su escepticismo. Argumentó que los hechos demuestran una falta de voluntad del gobierno israelí para buscar una paz basada en el Derecho Internacional.
Incluso tras el alto al fuego, Israel ha mantenido el control militar de aproximadamente el 60% de la Franja de Gaza, donde las operaciones militares y la muerte de civiles han continuado. Sakalha mencionó el constante obstáculo a las investigaciones internacionales, la prohibición de las actividades de la UNRWA —principal organismo de Naciones Unidas para los refugiados palestinos y vital para la ayuda humanitaria— y la destrucción de infraestructura civil.
El vocero palestino denunció también la expansión de asentamientos, la violencia de colonos en Cisjordania y el desconocimiento de órdenes de la Corte Penal Internacional y medidas de la Corte Internacional de Justicia. La “absoluta falta de confianza” en las acciones del gobierno de Netanyahu, concluyó Sakalha, dificulta la construcción de una paz duradera en la región.
La historia, especialmente la posterior a la Primera Guerra Mundial y el Mandato británico, demuestra que las decisiones externas sin la participación de los pueblos afectados, como la Nakba de 1948, solo prolongan la dominación y generan conflictos. Por ello, Sakalha insistió en ser cautelosos ante cualquier propuesta de una junta extranjera para administrar Gaza, pues “cambiar una ocupación militar por una administración diseñada desde fuera no constituye necesariamente liberación”.