El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, juró este viernes (07.08.2026) en una guarnición militar, prometiendo una lucha implacable contra el “narcoterrorismo” y todas las organizaciones criminales del país. En su primer discurso como mandatario, De la Espriella, conocido como El Tigre, ofreció dos alternativas claras a los miembros de estos grupos ilegales.
Desde el Cantón Militar Pichincha, en la conflictiva ciudad de Cali, el presidente de 48 años fue enfático: “someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano”. Su llegada al poder se basó precisamente en un discurso de mano dura contra guerrillas y narcotraficantes.
“Los invito a todos a que nos constituyamos en permanentes ‘defensores de la patria‘, porque ha llegado la hora de la recuperación total de la seguridad y de la libertad”, afirmó De la Espriella, rodeado de militares.
El mandatario, aliado de Estados Unidos, proclamó el inicio de la “recuperación del orden, la autoridad y la libertad”. Aseguró que su gobierno no permitirá “espacio para maniobras que afecten la estabilidad de la nación”, en un discurso pronunciado frente a cuatro tanques de guerra y dos helicópteros militares.
En cuanto a las políticas antidrogas, De la Espriella se comprometió a finalizar los planes de paz del gobierno anterior con las organizaciones de tráfico de cocaína, un país que mantiene la mayor producción mundial de esta droga. “La opción del diálogo está completamente agotada”, sentenció.
“El Estado históricamente fue suficientemente noble. El Estado bajo el régimen que ha terminado fue suficientemente cómplice. En la hora del tigre será contundente y frentero contra el crimen”, sostuvo.
También prometió la reanudación de las fumigaciones con herbicidas contra los cultivos ilícitos, asegurando que se utilizarán “herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana, no contravienen el mandato de la Honorable Corte Constitucional y no afectan de ninguna manera el medio ambiente”. Rechazó la idea de combatir la coca con “estadísticas maquilladas, ni con mapas manipulados”.
Finalmente, De la Espriella garantizó que respetará la independencia de los poderes, mantendrá una relación armónica con el Congreso y no convocará una asamblea constituyente. Reiteró su compromiso de entregar el gobierno al término de su mandato de cuatro años, marcando el camino de su administración.