La creadora de contenido Josefa Sáez ha hecho públicos los severos mensajes de odio y amenazas de muerte que recibió tras una polémica generada por un video en el que su padre y ella daban wasabi a su mascota en un lugar público. La controversia llevó a la estudiante de derecho a cerrar sus redes sociales temporalmente y a subir un video de disculpa en TikTok.
Recientemente, Sáez retomó su actividad en Instagram, plataforma que utilizó para exhibir los mensajes que incluían incitaciones al suicidio y deseos de muerte. Entre los pantallazos compartidos, se leen frases como: “Que se suicide”; “Ojalá que te maten a ti y a tu familia”; “Te voy a desear la muerte…”; y “Deberías matarte”.
Ante la gravedad de la situación, la influencer difundió un mensaje extendido, haciendo un llamado a la reflexión. “No tienen idea de lo que puede estar pasando una persona. Detrás de cada pantalla hay una persona, familia y amigos, que leen y sienten”, enfatizó.
Si hay algo en que no estén de acuerdo conmigo, es tan simple como apretar un botón y dejar de seguir, cosa que entiendo y respeto.
Ojalá antes de escribir un mensaje piensen en el impacto que puede generar. Mandar amenazas de muerte, incentivar el suicidio. Nunca debería normalizarse.
En el mismo comunicado, Josefa Sáez reveló que su hogar fue visitado por funcionarios de la PDI (Policía de Investigaciones) y del SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) a raíz de las denuncias en redes. “Les cuento que la PDI y el SAG fueron a mi casa, y encontraron todo perfecto, perros y loros sanos. Dijeron que estaban preciosos y muy bien cuidados, nada que criticar”, afirmó.
La creadora de contenido criticó el uso de recursos institucionales en su caso. “Gastaron su tiempo en eso, en vez de preocuparse de otras cosas que pasan en el país”, reprochó.
Las repercusiones de la polémica no se limitaron a los mensajes de odio. En una segunda publicación, Sáez lamentó que la controversia afectara su carrera profesional, resultando en el cierre de contratos laborales. “Con ese odio masivo que generaron, hicieron que mi imagen se viera afectada, que me cerraran contratos y que me sienta mal conmigo misma por algo que no soy”, detalló.
Incluso, algunas marcas que inicialmente ofrecieron su respaldo se retractaron. “Algunas marcas me dijeron que me iban a apoyar y después fue tanta la presión social que dijeron ‘esto no representa a la marca’. Solo cedieron al odio”, sostuvo la influencer.
A pesar del paso de las semanas, los ataques persisten en forma de memes, videos y mensajes constantes en redes sociales. “No sé qué más quieren lograr, francamente”, concluyó Josefa Sáez, dejando abierta la pregunta sobre el fin de esta campaña de hostigamiento digital.

