El árbitro esloveno Slavko Vincic, quien dirigió la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, rompió el silencio tras su retiro de las canchas. El juez abordó dos momentos clave de su carrera: su conversación con Lionel Messi durante la histórica final y su polémica detención en 2020 en Bosnia y Herzegovina.
En una entrevista con el medio esloveno Sport, Vincic, de 46 años, optó por no revelar el contenido exacto de su diálogo con el capitán argentino en pleno partido decisivo, pero enfatizó el comportamiento ejemplar de Messi en el campo.
“¿Mi charla con Messi? Dejaré esa conversación en la cancha, pero puedo decir que se comportó de manera deportivamente correcta“, afirmó el esloveno.
El árbitro también evaluó su desempeño en el encuentro que coronó al campeón del mundo. Explicó que la mayor dificultad fue gestionar la inmensa presión de arbitrar el partido más importante de su trayectoria profesional. “La responsabilidad es enorme cuando toda tu carrera arbitral se reduce a un solo partido”, comentó Vincic.
Defendió cada una de las decisiones tomadas por su equipo arbitral a lo largo de los 120 minutos de juego, incluyendo la expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla antes del final del tiempo reglamentario. “No fuimos tema de conversación después del partido, lo que demuestra que hicimos bien nuestro trabajo en general. Creo que nuestra estrategia arbitral fue la correcta”, sostuvo.
Durante la misma entrevista, Vincic fue consultado sobre el controvertido incidente de 2020, cuando fue arrestado en Bosnia y Herzegovina en el marco de una investigación que involucraba delitos como prostitución, narcotráfico y tráfico de armas. El árbitro insistió en su total desvinculación con estos crímenes, explicando que todo fue resultado de aceptar una invitación que derivó en un serio problema.
“No tengo nada que ver con eso. Acepté una invitación para almorzar, que resultó ser mi mayor error. Me arrepiento“, aclaró.
Finalmente, Vincic admitió que su designación para la final del Mundial lo tomó por sorpresa. Sin embargo, rápidamente asumió este rol como el reconocimiento más grande de su carrera deportiva. “Al principio me sorprendí. Pero luego sentí orgullo por nuestro equipo, que iba a representar a Eslovenia en un escenario tan importante, en el mayor evento deportivo del mundo”, concluyó el exjuez, cerrando así un capítulo marcado por desafíos y éxitos inesperados.