Mientras Greta Thunberg es conocida por su activismo climático global, su hermana menor, Beata Monalisa, de 20 años, se abre camino en la industria del entretenimiento con una propuesta artística enfocada en el pop, el teatro y una personalidad provocadora que busca distanciarse de la imagen de su hermana.
La joven sueca, que prefiere ser llamada Bea, construye una identidad propia como cantante, bailarina, actriz, modelo, productora y compositora. Su carrera se centra en el empoderamiento femenino y el apoyo a la comunidad LGBTQ+, marcando una clara diferencia con el camino que llevó a Greta a ser una figura central del movimiento ecologista.
Esta distinción fue evidente durante una entrevista con la revista Interview, donde Bea eludió hablar sobre el impacto mediático de su hermana. Cuando el periodista Billy Parker le consultó directamente, su respuesta fue contundente:
“No soy responsable de la vida de otras personas”.
Esta declaración subraya el esfuerzo de la artista por establecer que su identidad no está atada al renombre de la activista ambiental.
Beata ha afirmado que su pasión por la música surgió desde temprana edad, comenzando a bailar de niña y a cantar a los siete años. Recordó su experiencia en espectáculos escolares: “Participaba en espectáculos escolares y todos pensaban que era una pesada. Sufría acoso escolar”.
A pesar de las dificultades, cultivó su talento de forma autodidacta tras no encontrar comodidad en la escuela de música clásica. Entre los 12 y los 17 años, su interpretación de Edith Piaf en una obra teatral fue fundamental para desarrollar su técnica vocal.
Recientemente, Bea ganó visibilidad en redes sociales por su versión de I Will Always Love You de Whitney Houston, que se viralizó a tal punto que algunos usuarios creyeron que había sido generada por inteligencia artificial. “Al principio me sentí ofendida, pero luego lo tomé como un cumplido”, expresó.
Mientras Greta Thunberg se hacía mundialmente famosa por su huelga escolar de 2018, Bea ha dedicado años a la creación de su primer disco. Explicó que trabaja en el álbum desde los 13 años y que, de las nueve canciones planeadas, siete ya están terminadas.
La cantante adelantó que el proyecto tendrá un mensaje claro: “Es un mensaje claro. A favor de la comunidad LGBTQ+, en contra del machismo”. También señaló que el trabajo explora “la libertad de identidad y el empoderamiento de las mujeres”, pilares de su propuesta artística.
Aunque ambas hermanas demuestran firmes convicciones, sus prioridades difieren. Greta se enfoca en el activismo global, mientras Bea mide el éxito desde otra óptica. “Tal vez sea una sensación. Puedes ser famoso en todo el mundo y no sentirte aceptado, o puedes tener una pequeña base de fans y sentirte muy exitoso”, reflexionó.
Su verdadero objetivo no es la fama global, sino conectar con una audiencia que comprenda su arte. Así, mientras Greta Thunberg sigue en los focos por sus campañas, Beata Monalisa persigue su propio camino en la música, buscando forjar una identidad lejos de la sombra de su hermana activista.