Los senadores del PPD anunciaron su retiro del acuerdo que habían pactado con el Gobierno para destrabar la reforma de Reconstrucción Nacional. La decisión pone fin a un entendimiento que apenas duró unos días y que buscaba resolver uno de los puntos más conflictivos del proyecto.
Esta ruptura llega tras una intensa polémica que generó tensiones dentro del PPD y en la oposición. Un grupo de parlamentarios de la colectividad fue criticado por negociar directamente con el Ejecutivo, desmarcándose de la estrategia concertada con el resto de los partidos opositores.
A través de una declaración pública, los senadores Pedro Araya, Ricardo Celis y Loreto Carvajal confirmaron la decisión. En el documento, señalaron que el Ejecutivo «pasó por encima del acuerdo que habíamos cerrado y traicionó la buena fe con la que nos sentamos a negociar».
Lo conversado con Hacienda contenía una base clara, explícita y no negociable y que “al bajar hoy la tasa al 22%, el Ejecutivo movió la mesa a escondidas y liquidó el acuerdo que había firmado”.
Los senadores enfatizaron que la modificación de la tasa acordada del 23% al 22% no es un detalle técnico. Explicaron que esta reducción significa «menos recaudación, y de forma significativa, porque en la práctica la sobretasa de 1,5% queda convertida en un miserable 0,5%».
Su objetivo, según indicaron, era lograr que el Estado recaudara más para financiar programas sociales, no «regalar recursos». Acusan al Gobierno de rebajar la recaudación «por la puerta de atrás» y dejar a Chile «con menos plata para los que más lo necesitan».
Los parlamentarios lamentaron haber asumido costos políticos al sentarse a negociar de buena fe, poniendo el interés fiscal del país por delante, y que la respuesta del Ejecutivo fuera modificar lo pactado.
Esto demuestra con qué tipo de Gobierno estamos tratando. Uno dogmático, incapaz de construir acuerdos serios, y que actúa de mala fe. Se firma una cosa y se ejecuta otra. Se pacta sobre una base y después se la mueve a conveniencia. Así no se gobierna un país: así se destruye la confianza y se le falta el respeto a quienes conversaron de frente y con seriedad.
Finalmente, los senadores aseguraron que no validarán lo que consideran una «trampa» y que no apoyarán con sus votos una fórmula que recauda menos y «desvirtúa todo lo conversado». La situación deja un escenario incierto para la aprobación de la reforma de Reconstrucción Nacional.