Una peligrosa banda criminal, integrada por seis carabineros de la Tenencia Talca Oriente y liderada por su propio jefe, fue desmantelada tras una investigación que reveló un oscuro patrón delictivo. Los exfuncionarios, ahora en prisión preventiva, habrían utilizado su uniforme y facultades para cometer robos, plantar evidencias falsas y, en algunos casos, encarcelar a sus propias víctimas.
Según la Fiscalía, entre septiembre de 2025 y abril de 2026, se habrían perpetrado al menos 10 hechos distintos, sumando cerca de 200 delitos. El botín, que ascendería a varios millones de pesos, provino de dueños de verdulerías, minimarkets, familias, adultos mayores e incluso escolares, a quienes despojaban de su dinero y pertenencias.
Más allá de los robos, la acusación detalla una compleja red de encubrimiento. Los carabineros habrían confeccionado partes policiales con información falsa, fabricando supuestos delitos que justificaban allanamientos ilegales y acusaciones penales contra los afectados. Algunas de estas víctimas terminaron formalizadas, con arresto domiciliario e incluso en prisión preventiva por crímenes que, según la investigación, nunca cometieron.
El Juzgado de Garantía de Talca acogió los antecedentes presentados por la Fiscalía, decretando la prisión preventiva para el teniente Víctor Sebastián Oñate Pinto, el suboficial mayor Cristián Antonio Miranda Retamal, el sargento segundo Rodrigo Esteban Arriagada Sánchez, y los cabos primero Sergio Andrés Alarcón Rodríguez, Leonardo Andrés Sáez Quiñones y Jorge Enrique Bascuñán Meneses. Todos ellos fueron dados de baja de Carabineros.
Los imputados enfrentan cargos por robo con intimidación, robo en lugar habitado, asociación criminal y falsificación de instrumento público. La Fiscalía los describe como parte de una organización criminal estructurada, jerarquizada y permanente, que pervirtió los medios entregados por el Estado para la protección ciudadana en herramientas para delinquir.
Así operaba la banda de carabineros en Talca
El modus operandi era recurrente: los policías ingresaban a locales o detenían a personas con pretextos, como la venta de cigarros de contrabando. Acto seguido, rompían los sistemas de cámaras de vigilancia, realizaban detenciones y registraban bolsillos, carteras y propiedades, apoderándose del dinero en efectivo.
Posteriormente, las víctimas eran trasladadas a la tenencia. Allí, los carabineros confeccionaban partes policiales falsos, detallando supuestos hechos de flagrancia. En estos informes se habría «plantado» droga, armas u otros elementos para justificar las detenciones y las acusaciones. En algunos casos, incluso ingresaron ilegalmente a los domicilios de las víctimas para continuar con los robos.
La formalización se sustentó en un voluminoso expediente que incluye antecedentes documentales, audiovisuales y testimoniales. Entre ellos, se encuentran los partes policiales presuntamente falsificados, declaraciones de víctimas y testigos, y grabaciones de cámaras de seguridad que desmienten las versiones oficiales. A esto se suman interceptaciones telefónicas autorizadas judicialmente, que habrían revelado las conversaciones entre los imputados y confirmaron la hipótesis de una estructura criminal organizada.
Un ejemplo de esta operación ocurrió el 26 de diciembre de 2025. Cinco de los imputados apagaron las cámaras de su vehículo policial para detener a un joven de 19 años que conducía un auto con encargo por robo. Tras llevarlo a la Tenencia Talca Oriente, lo habrían amenazado con encarcelarlo y «reventar la casa» si no entregaba la clave de su celular y su dirección. Luego de una hora y media de detención, lo habrían acompañado a su domicilio.
La investigación continúa, buscando esclarecer todos los detalles de esta compleja trama que dejó a la ciudadanía de Talca expuesta a la delincuencia de quienes debían protegerla.