El cometa interestelar 3I/ATLAS, que en 2025 sorprendió al mundo al ser el tercer objeto visto por la humanidad proveniente del espacio profundo, ha revelado nuevos y significativos detalles sobre su origen. Tras los hallazgos del Observatorio ALMA en Chile en abril pasado, que sugerían su formación en condiciones de frío extremo y un entorno químico distinto, el telescopio James Webb de la NASA ha respaldado y ampliado estos datos.
Científicos de la agencia espacial estadounidense lograron estimar dónde y hace cuánto tiempo se formó este enigmático objeto. El estudio, publicado este lunes en la revista Nature, es el resultado de una combinación de observaciones del James Webb, el ALMA y el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, analizando la composición química del 3I/ATLAS para reconstruir su historia.
Por un lado, obtenemos información directa sobre ese tiempo y lugar distantes, y por otro, aprendemos algo sobre lo inusual que puede ser nuestro propio sistema solar.
— Martin Cordiner, astroquímico del Centro de Vuelos Espaciales Goddard
Los investigadores emplearon el instrumento NIRSpec del telescopio Webb para identificar los elementos presentes en la coma del cometa, la nube de gas que se forma alrededor de su núcleo al sublimarse sus hielos al acercarse al Sol.
Estos datos arrojaron dos descubrimientos cruciales. Primero, se encontró una cantidad extraordinaria de deuterio (hidrógeno pesado), algo ya detectado por el Observatorio ALMA. El Webb detectó aproximadamente 30 veces más deuterio que el hallado en cometas de nuestro propio sistema solar, lo que sugiere un origen en un entorno extremadamente frío.
Además, se cree que este hielo nunca experimentó un calentamiento prolongado que alterara su composición, lo que implica que el cometa pudo haber permanecido congelado y relativamente intacto desde su formación.
El segundo hallazgo reveló muy poco carbono-13, en comparación con el carbono-12, el isótopo más abundante en la Tierra. Según la NASA, los sistemas estelares más jóvenes tienden a tener más carbono-13 que los más antiguos. Por lo tanto, la escasez de este isótopo en 3I/ATLAS indica que se formó en una época muy temprana de la historia de la galaxia.
Los científicos concluyeron que el cometa pudo haberse originado hace entre 10.000 y 12.000 millones de años, mucho antes de que el Sol y nuestro sistema solar se formaran, hace apenas 4.500 millones de años. También consideran que su sistema de origen estaba inmerso en una nube fría y densa de gas y polvo, durante una era conocida como el “mediodía cósmico”, período de intensa formación estelar en el universo.
Aunque aún no se ha identificado la estrella o el lugar exacto de formación del cometa 3I/ATLAS, estos descubrimientos aportan luz sobre su misterioso origen y, a su vez, ofrecen pistas valiosas sobre la formación de vida en otras regiones del cosmos.
Stefanie Milam, del Centro Goddard de la NASA y coautora del estudio, señaló que “el análisis de estos objetos interestelares representa un paso fundamental para comprender cuán comunes, o poco comunes, son las condiciones para que se formen sistemas planetarios similares al nuestro”.