Una joven argentina de 23 años, Shadia Brigitte, compartió en redes sociales su sorprendente historia sobre cómo descubrió que padecía sífilis tras morderse un labio. Lo que comenzó como un hábito para aliviar el estrés se convirtió en un preocupante hallazgo médico.
La costumbre de morderse el labio para manejar la ansiedad era cotidiana para Shadia. Sin embargo, en abril pasado, se lastimó con tal intensidad que la herida requirió atención. Inicialmente, una revisión visual en un hospital sugirió que podría tratarse de herpes y le recetaron una crema, pero la lesión no mejoraba.
Tras varias semanas sin alivio y luego de recibir el mismo tratamiento en otro centro, acudió a un cirujano maxilofacial amigo de su padre. Este profesional ordenó una biopsia, un procedimiento que, sumado a un historial familiar de cáncer, generó gran temor en la joven.
“Fue un tiempo bastante complicado. Yo me sentía muy mal. Hay un gran historial de cáncer en mi familia y tenía miedo”, confesó Shadia a medios locales. La joven relató la lucha interna entre sus miedos ante la posibilidad de un diagnóstico grave y su lado más consciente que intentaba calmarla. La situación se agravó al perder su trabajo, lo que dificultaba la búsqueda de uno nuevo con la herida visible.
Finalmente, la biopsia arrojó el diagnóstico de sífilis, una enfermedad de transmisión sexual. La reacción inicial fue de shock y terror. “Me quedé en blanco. Esa fue la primera reacción… Yo dije: ‘No, me voy a morir. Me voy a morir’. Obviamente, se me llenaron los ojos de lágrimas y me asusté mucho”, admitió.
Tras superar el impacto inicial, supo que la enfermedad era tratable con penicilina. Posteriormente, la joven expresó enojo consigo misma por no haber tomado mayores precauciones, incluyendo en las prácticas sexuales. Decidió compartir su experiencia en redes sociales para crear conciencia.
Shadia subió un video a Instagram relatando su caso, logrando una gran repercusión y acumulando más de 60 mil seguidores. “Decidí no volcarme en la tristeza o en la ansiedad que sentía y tomé mis redes como un lugar de desahogo. No pensé que iba a tener tanta repercusión”, añadió, destacando la importancia de usar las redes como plataforma de desahogo y concientización.