Tras varios días de complejas maniobras, este sábado se visualizó la estructura del catamarán KOÑIMO I, sumergido a 40 metros de profundidad en extrañas circunstancias desde enero. La embarcación se hundió de forma abrupta, permitiendo el escape de solo dos de los ocho tripulantes. Las otras seis personas fallecieron atrapadas en la zona habitable.
Las labores de reflotamiento no han estado exentas de tensión. Durante la jornada de este sábado, un corte de eslingas frustró los primeros intentos por extraer el navío del agua. Se cumplen 5 meses del hundimiento, ocurrido el pasado enero, y la investigación judicial sigue su curso. Se han realizado allanamientos tanto a la empresa que empleaba a siete de los tripulantes como a la propietaria del catamarán.
Manuel Árgel, padre de José Árgel, cocinero a bordo del KOÑIMO I, expresó su esperanza en que la investigación avance. El reflotamiento del KOÑIMO I adquiere una relevancia sustancial, ya que los informes periciales derivados de las labores permitirán determinar las causas del siniestro y dilucidar posibles responsabilidades.